El evento se llevó a cabo en el Edificio Russell de Oficinas del Senado, en Washington, D.C.
A continuación se presenta el discurso del Obispo/a Presidente.
_______________________________
El proceso de paz en el Medio Oriente y la participación de la Iglesia Episcopal
15 de junio de 2010
Iglesias por la Paz en Oriente Medio
La Rvdmo. Katharine Jefferts Schori
Obispo/a Presidente y Primado/a
la Iglesia Episcopal
La Iglesia Episcopal ha estado orando y abogando por la paz en Oriente Medio desde hace mucho tiempo. A través de nuestras alianzas en la Comunión anglicana, hemos apoyado la labor de la Diócesis Episcopal de Jerusalén desde sus inicios en 1841. Durante la Segunda Guerra Mundial, la Iglesia Episcopal en Jerusalén se hizo cargo y dio refugio al clero y a las congregaciones luteranas de esa ciudad; los cristianos con tradiciones de fe de raíces alemanas e inglesas, en medio de la guerra entre esas dos naciones, comenzaron a forjar la paz en Oriente Medio. La labor más amplia de construcción de la paz en esa región sigue siendo apoyada, alentada y dirigida por las iglesias episcopales y luteranas.
La Diócesis Episcopal de Jerusalén participa hoy en día en esfuerzos continuos de pacificación de gran importancia, particularmente a través de sus escuelas y hospitales en Palestina, Israel, Jordania, Siria y Líbano. Las instituciones de atención médica en esos lugares atienden a ciudadanos comunes de todo tipo y todas las religiones, así como a poblaciones con necesidades especiales. Las escuelas educan conjuntamente a niños musulmanes y cristianos, enseñándoles el respeto por todos los pueblos y la comprensión hacia las diferentes tradiciones religiosas. El obispo Suheil Dawani es una voz constante y apremiante a favor de la paz a través de su labor en los cinco países de su diócesis, así como en la creación de alianzas por la paz en otras partes de la Comunión anglicana.
En 1948, cuando se estaba constituyendo el Estado de Israel, los obispos/as de la Comunión anglicana se unieron para instar a una paz justa entre Israel y los palestinos. La resolución adoptada ese año en la Conferencia de Lambeth, en la que participaron todos los obispos/as anglicanos/as, pedía que «Jerusalén y sus alrededores inmediatos [estuvieran] bajo control internacional permanente, garantizándose la libertad de acceso a los lugares sagrados para los seguidores de las tres religiones».
Desde poco después de la Guerra de Yom Kippur, la Iglesia Episcopal ha pedido en repetidas ocasiones una solución de dos Estados justa y segura. A través de nuestra Convención General y nuestro Consejo Ejecutivo, hemos reiterado más de 30 veces nuestra convicción de que una solución de dos Estados es la única vía viable hacia una paz justa. La más reciente de estas declaraciones de políticas se realizó el pasado mes de febrero. Creemos que los elementos necesarios incluyen: la necesidad de respetar la existencia de Israel y proteger su seguridad; un Estado económicamente viable y políticamente seguro para el pueblo palestino; y una Jerusalén compartida como capital de ambos Estados. Creemos que un reparto equitativo de los recursos, como el agua, también es esencial. Creemos firmemente que las posibilidades económicas para ambos estados son una parte esencial de la solución —no hemos buscado un boicot ni la desinversión en Israel, y hemos llamado a una inversión económica positiva en territorio palestino.
Como Iglesia, hemos condenado repetida y enérgicamente la violencia, dondequiera que haya surgido y quienquiera que la haya perpetrado. Recibimos nuestro mandato de aquel a quien rendimos culto como Príncipe de la Paz. Entendemos que nuestro papel como cristianos es la reconciliación en todas las esferas de la vida.
Durante casi 40 años, los obispos/as presidentes de la Iglesia Episcopal, quienes hablan en nombre de la Iglesia ante el mundo en general, han abordado de manera constante y urgente la necesidad de paz en el Medio Oriente. Han iniciado y fomentado el trabajo en pro de la paz tanto dentro de nuestra propia iglesia como mucho más allá de ella. En la década de los 70, el Obispo/a Presidente John Allin convocó por primera vez a los episcopales a orar durante la temporada de Navidad por la paz entre israelíes y palestinos, y se pronunció enérgicamente contra la «ofensa inexcusable» de equiparar el sionismo judío con el racismo. En las décadas de los 1980 y 1990, el Obispo/a Presidente Edmond Browning se pronunció apasionadamente y en repetidas ocasiones a favor de un Estado palestino, se reunió con el presidente George H. W. Bush para tratar el tema y se convirtió en un héroe de por vida para el movimiento por la paz en la Tierra del Santo. En la década de 1990 y a principios de esta década, el Obispo/a Presidente Frank Griswold instó a todos los episcopales a discernir su propia y profunda conexión espiritual con la Tierra Santa, y se convirtió en un defensor constante en Washington. Desde que asumí el cargo hace tres años y medio, he hecho declaraciones públicas sobre la insensatez de los métodos violentos por todas las partes en Gaza, he instado al embajador de Israel a tratar con justicia a los palestinos, he realizado visitas personales a Jerusalén, Cisjordania y Gaza, me he reunido y he colaborado con organizaciones de derechos humanos y de paz de las tres religiones abrahámicas, y he intercedido en diversos niveles de nuestro propio gobierno. Sigo instando a que se adopten políticas más eficaces hacia Israel y los líderes palestinos, más recientemente en una carta dirigida al presidente Obama sobre el bloqueo de Gaza.
La labor de pacificación de nuestra iglesia también se extiende a nivel más global. En 2007, se llevó a cabo en Corea del Sur un encuentro de anglicanos y episcopales llamado «Hacia la paz en Corea» (TOPIK), que se centró en la reunificación de la península coreana. El encuentro contó con representantes de Oriente Medio como un modelo o ejemplo de cómo el pacificador/a en una parte del mundo puede tanto enseñar como influir en el trabajo de los pacificadores/as en otros lugares. El último encuentro de mis homólogos de otras provincias anglicanas emitió una contundente declaración sobre la violencia en Gaza, en la que se pedía el fin de la violencia, un aumento de la ayuda humanitaria y que se presionara a todos nuestros gobiernos para lograr un alto el fuego y negociaciones de paz significativas.
La Iglesia Episcopal estableció por primera vez una oficina en Washington dedicada al trabajo de defensa en 1979, bajo el mandato del Obispo/a Presidente Allin. Desde su creación, esa oficina ha dado prioridad a la paz entre Israel y Palestina en sus esfuerzos de defensa de causas, ayudando a fundar este organismo —Iglesias por la Paz en el Medio Oriente— en la década de 1980 y continuando en su Junta. La oficina también desempeña un papel activo en la Iniciativa Nacional Interreligiosa de Líderes Religiosos por la Paz en el Medio Oriente (NILI), una alianza única de líderes judíos, musulmanes y cristianos comprometidos con la paz.
La Iglesia Episcopal siempre ha estado profundamente comprometida con abordar los obstáculos para la paz en cada comunidad religiosa y política, incluida la nuestra. Creemos que un enfoque equilibrado en la búsqueda de justicia para todos los pueblos de Tierra Santa redundará, en última instancia, en el mejor interés de Israel, de los palestinos y de Estados Unidos. También creemos que la paz en la Tierra del Santo es un elemento esencial para lograr la paz en muchas otras partes del mundo.
La Iglesia Episcopal no es solo una iglesia estadounidense. También contamos con diócesis y congregaciones en Taiwán, Micronesia, Centroamérica, Sudamérica y seis países de Europa. Los episcopales en todos esos lugares están orando y trabajando por la paz en el Medio Oriente, y seguirán haciéndolo. Colaboramos con episcopales y anglicanos en más de 160 naciones, y en la mayoría de esos lugares, la paz en la Tierra Santa es una meta y una prioridad, que surge de nuestra fe cristiana en la reconciliación. Tenemos el compromiso urgente de ayudar a construir una sociedad de paz con justicia —un mundo de shalom y salaam, el mismo concepto del que proviene el nombre de Jerusalén—. Nos asociaremos con cualquier grupo, de cualquier fe o sin ella, que comparta nuestro deseo de ver una paz justa en Tierra Santa.
Les agradezco su presencia y su pasión. Les doy las gracias en nombre de los niños, las mujeres y los hombres que viven con miedo, necesidad e inseguridad en el Medio Oriente, ya sean judíos, musulmanes o cristianos. El Dios que nos creó desea algo muy diferente para todos sus hijos. Podemos y debemos involucrar a nuestros hermanos y hermanas e instarlos a sentarse juntos, a sanar viejas heridas de desconfianza, enojo, traición y dolor. Si somos conscientes, todos compartimos ese sufrimiento. Si no hacemos nada, compartimos el pecado del distanciamiento continuo. Con la ayuda de Dios, podemos y debemos hacerlo mejor.
Hay una historia en los Evangelios sobre una viuda que quería justicia, pero no lograba que se escuchara su queja (Lucas 18:1-8). No sabemos cuál era el problema —tal vez le habían robado tierras o un vecino le había matado una cabra—, pero sí sabemos de su dolor. Ella comienza a ir a la casa del juez todos los días y a esperar afuera de su puerta. Se queda donde él no puede evitarla. Golpea la puerta. Día tras día tras día lo acosa. Finalmente, solo para deshacerse de ella, él accede a su petición y le hace justicia.
Puede que a algunos en Israel, en Palestina y en nuestro propio gobierno les resulte agotadora toda esa insistencia desde aquí y desde todo el mundo, pero no nos iremos a casa hasta que se haga justicia. Las vidas, la dignidad y la posibilidad de la Santidad de demasiadas personas dependen de nuestra disposición a insistir. La paz de Jerusalén y del mundo depende de nuestros esfuerzos. Oren por la ciudad de la paz.
La Iglesia Episcopal acoge a todos los que participan en el culto a Jesucristo en 109 diócesis y tres áreas regionales en 16 países. La Iglesia Episcopal es una provincia miembro de la Comunión Anglicana mundial.
La Iglesia Episcopal: www.episcopalchurch.org
IamEpiscopalian: http://www.iamepiscopalian.org/
Facebook: http://www.facebook.com/episcopalian
Twitter: http://twitter.com/iamepiscopalian
YouTube: http://www.youtube.com/TECtube





