Si Dios no fuera mi socorro,
ya habitaría yo en el reino del silencio.
Cuando decía « mi pie resbala »,
tu amor, Señor, fue mi sustento.
En medio de mis ansiedades,
tu consuelo me deleita. (Salmo 94:17-19)
Acompáñenos cada semana mientras compartimos nuevas oraciones por las personas más vulnerables entre nosotros, por quienes afrontan desafíos, miedos y amenazas. Recordaremos muchos de los daños que se están produciendo y reconoceremos lo que se está eliminando, perdiendo o poniendo en peligro.
Estas oraciones no sustituyen a la acción; su propósito es, más bien, ofrecer un espacio para el arraigo y el discernimiento mientras intentamos sostenernos mutuamente en el amor y a la manera de Cristo.
Únase por Zoom cada lunes a las 11:45 h ET para escuchar las oraciones en voz alta, en el contexto de una liturgia sencilla, rezadas por los miembros de la Comunidad de Francisco y Clara.

Por quienes viven con temor ante los ataques con drones
Dios de paz, cuyo Hijo compartió plenamente la vulnerabilidad de la vida humana, oramos por todas las personas que han muerto o resultado heridas a causa de ataques con drones, y por quienes viven con temor ante estos ataques, especialmente en Sudán. Lamentamos las pérdidas y el sufrimiento que dejan a su paso estos ataques, así como el dolor de quienes también resultaron afectados al tratar de rescatar a otras personas y el de las familias que viven con el temor de los ataques. Concede sabiduría y mesura a quienes manejan estas armas. Pon fin a la violencia que convierte estas armas en instrumentos para sembrar el miedo, y acerca a quienes están divididos por el conflicto al diálogo, la reconciliación y a una paz justa y duradera. No permitas nunca que la distancia que crea la tecnología entre quienes llevan a cabo los ataques y quienes sufren sus consecuencias eclipse nuestra humanidad común. En el nombre de Jesucristo, nuestro Príncipe de Paz. Amén.
Por quienes corren el riesgo de regresar una situación de violencia e inseguridad
Dios de refugio, que escuchaste el clamor de tu pueblo en el exilio, oramos por las personas de Haití que se enfrentan al regreso a un país que sigue marcado por la violencia armada, el desplazamiento, el hambre y la inseguridad. Te encomendamos a todas las personas que han perdido el Estatus de Protección Temporal en Estados Unidos y que ahora corren el riesgo de ser deportadas, a pesar de la violencia y la inestabilidad que aún persisten. Lamentamos que las medidas de protección lleguen a su fin cuando aún persisten graves peligros, y que los padres se vean obligados a elegir entre exponer a sus hijos a situaciones de peligro o dejarlos al cuidado de otras personas. Protege a quienes tengan que regresar sin recursos ni un lugar seguro al que volver. Fortalece al pueblo de Haití y a todas las personas que trabajan por la paz, la seguridad y un gobierno justo. Concede sabiduría y compasión a quienes están a cargo de las decisiones relativas al refugio y al retorno, para que nadie sea enviado deliberadamente a una situación de peligro. Por Jesucristo, que también fue llevado a un lugar seguro para escapar de la violencia. Amén.
Por quienes se han quedado sin asistencia tras los recortes de USAID
Dios de compasión, cuyo Hijo se acercó a quienes estaban necesitados y nos enseñó a reconocer en el extranjero a nuestro prójimo, oramos por todas las personas que dependen de la ayuda humanitaria y de las redes de apoyo que sostienen a las comunidades en lugares marcados por la pobreza, el desplazamiento y la guerra. Oramos especialmente por las comunidades de Nepal donde los recortes de USAID han provocado un aumento de las complicaciones durante el embarazo y de las muertes. Lamentamos que se reduzcan o desaparezcan los servicios de atención prenatal y los programas de salud comunitaria y de nutrición, así como otros servicios esenciales. Ahora, ante las devastadoras inundaciones que han causado nuevas pérdidas y desplazamientos en Nepal, oramos por quienes necesitan atención y asistencia más que nunca. Fortalece al personal de salud y a las organizaciones locales que siguen prestando sus servicios con recursos cada vez más limitados. Infúndeles generosidad y sabiduría a quienes, desde los gobiernos, las instituciones y las organizaciones donantes, deben tomar decisiones difíciles para que, en el ejercicio de una gestión responsable de los recursos, nunca se pierdan de vista las necesidades urgentes. Ayuda a las comunidades a generar los recursos y la resiliencia necesarios para seguir desarrollándose sin asistencia externa, y recuérdanos que las soluciones a largo plazo no pueden sustituir la atención inmediata cuando ya hay vidas en peligro. Por tu Espíritu Santo, líbranos de la indiferencia y enséñanos a reconocer a nuestro prójimo en aquellas personas cuyo sufrimiento quizá nunca lleguemos a conocer. Amén.





