Oraciones semanales relacionadas con el testimonio público – 24 de octubre

Si Dios no fuera mi socorro, ya habitaría yo en el reino del silencio. Cuando decía « mi pie resbala », tu amor, Señor, fue mi sustento. En medio de mis ansiedades, tu consuelo me deleita. (Salmo 94:17-19)

Los invitamos a que se nos unan para compartir nuevas oraciones cada semana por aquellos que son vulnerables entre nosotros quienes enfrentan desafíos, temores y amenazas. Declararemos muchos de los perjuicios que se están fomentando a nuestro alrededor y reconoceremos lo que está siendo anulado, perdido y amenazado.

Únase a nosotros en oración y comparta estas oraciones con sus diócesis y parroquias.

Somos una iglesia unida en oración, proclamando la realidad frente a las mentiras, creando espacio para el dolor frente a la negación, y liberando espacio en nuestras almas para la esperanza. Nos reunimos para ser el cuerpo de Cristo ante los demás, llevando las cargas de los demás, y señalando la cruz al mundo y su poder redentor que ya está obrando a través de nuestro testimonio (incluso cuando puede que no se sienta así).

Estas oraciones no son un reemplazo de la acción; ofrecen la base y el espacio para discernir qué acciones cada uno de nosotros se siente obligado a tomar. Podemos sentirnos llamados a congregarnos o contactar a nuestros funcionarios electos, participar en la organización comunitaria, proveer servicios a los miembros de nuestras comunidades, o unirnos a protestas o actos de desobediencia civil.

Como iglesia, nuestra defensoría continúa, y los invitamos a unirse a nosotros. La Red Episcopal de Políticas Públicas cuenta con alertas semanales de acción, recursos, seminarios web y capacitaciones. Entérese más aquí.

Oraciones para la semana del 24 de octubre

Haga clic en la imagen de arriba para descargar la versión PDF de las oraciones y utilizarlas como inserciones para boletines o distribuirlas.

Por el 80.º aniversario de las Naciones Unidas

Dios de todas las naciones, tú nos has creado a todos a tu imagen y nos invitas a vivir juntos en armonía. En este 80.º aniversario de las Naciones Unidas recordamos su sueño original de colaboración mundial, hecho realidad a partir de las cenizas de la Segunda Guerra Mundial: el de “preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra”. Te damos gracias por su labor constante como espacio donde las naciones pueden reunirse para buscar la paz, defender los derechos humanos y proteger la dignidad de las personas. Ahora que la ONU afronta divisiones en un mundo conflictivo y fragmentado, reaviva su propósito y defiende su voz por el bien de toda la creación. Inspira a quienes sirven en su seno para que trabajen con valentía y compasión por la justicia y la misericordia. Concédenoslo por Jesucristo, el Príncipe de la Paz, que llama a toda la humanidad a formar parte de una sola familia de gracia. Amén. 

Por la integridad científica en la vida pública

Dios protector, has dotado a tus hijos e hijas de sabiduría y razón para que podamos salvaguardar el bienestar del prójimo. Oramos por la integridad y la verdad en la formulación de las políticas públicas, especialmente allá donde la ciencia protege la salud humana y el bien común. Ante el aumento de los proyectos de ley anticientíficos que pretenden debilitar las salvaguardas consolidadas a lo largo de los años gracias al conocimiento y la compasión, protégenos de la propagación de la desinformación y concede valentía a quienes buscan la evidencia, la honestidad y el cuidado. Recuérdanos que amar al prójimo incluye defender los medios por los cuales la vida se preserva. Fortalece a quienes trabajan por la verdad en la medicina, la investigación y la gobernanza, para que su trabajo refleje tu voluntad sanadora revelada en Jesucristo, el Médico Divino, que curó a los enfermos y dio vida al mundo. Amén.

Por la protección de los controles y contrapesos

Dios, nuestro Gobernante, cuyo gobierno es justo y cuya sabiduría es eterna, concede discernimiento a todos los líderes de esta nación para que sean instrumentos de paz, integridad y justicia. Te damos gracias por los controles y contrapesos que forman parte de nuestra democracia, que reconocen la falibilidad humana y están diseñados para promover la responsabilidad y fomentar la cooperación. Protege, oh Dios, este sistema vital de la erosión y el abuso, para que nuestra vida común refleje la justicia y la rendición de cuentas. Defiende especialmente a los más vulnerables cuando el poder queda sin control, y cobija a tus hijos bajo tu cuidado constante. Te lo pedimos por Cristo, que reina no por dominación sino por amor, y en cuya resurrección encontramos la verdadera libertad. Amén.