Querido pueblo de Dios en la Iglesia Episcopal:
Han pasado 25 años, y vivimos en un mundo moldeado por el 11 de septiembre. Nuestro lamento nunca terminará por las personas que murieron en los ataques, por quienes entregaron sus vidas en los días y las semanas que siguieron y por quienes aún sufren. Nuestro dolor es especialmente intenso en este aniversario histórico.
También lamentamos que, desde aquel día de 2001, nuestra vida en común se haya deformado por la división y el temor mutuo. A veces parece que el abismo se ha vuelto insalvable.
Sin embargo, como episcopales, sabemos que hay un camino mejor. Lo vimos en ese momento, en el testimonio extraordinario de los primeros en responder, y especialmente en el heroico ministerio de ayuda en nuestra propia capilla de St. Paul en el bajo Manhattan. Lo vemos ahora en toda nuestra iglesia, en innumerables ministerios de reconciliación y promoción de la paz, así como en nuestro compromiso de cooperación interreligiosa con nuestros hermanos musulmanes en la fe.
Incluso frente a una maldad y sufrimiento inimaginables, Dios nos llama a reparar la brecha y restaurar los caminos. Rezo para que en esta conmemoración del 11 de septiembre renovemos nuestro compromiso de responder a ese llamado en nuestras propias vidas y comunidades, unidos como el cuerpo de Cristo en el mundo.

Rvdmo. Sean Rowe
Obispo Presidente
Iglesia Episcopal
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