Si Dios no fuera mi socorro, ya habitaría yo en el reino del silencio. Cuando decía « mi pie resbala », tu amor, Señor, fue mi sustento. En medio de mis ansiedades, tu consuelo me deleita. (Salmo 94:17-19)
Los invitamos a que se nos unan para compartir nuevas oraciones cada semana por aquellos que son vulnerables entre nosotros quienes enfrentan desafíos, temores y amenazas. Declararemos muchos de los perjuicios que se están fomentando a nuestro alrededor y reconoceremos lo que está siendo anulado, perdido y amenazado.
Únase a nosotros en oración y comparta estas oraciones con sus diócesis y parroquias.
Somos una iglesia unida en oración, proclamando la realidad frente a las mentiras, creando espacio para el dolor frente a la negación, y liberando espacio en nuestras almas para la esperanza. Nos reunimos para ser el cuerpo de Cristo ante los demás, llevando las cargas de los demás, y señalando la cruz al mundo y su poder redentor que ya está obrando a través de nuestro testimonio (incluso cuando puede que no se sienta así).
Estas oraciones no son un reemplazo de la acción; ofrecen la base y el espacio para discernir qué acciones cada uno de nosotros se siente obligado a tomar. Podemos sentirnos llamados a congregarnos o contactar a nuestros funcionarios electos, participar en la organización comunitaria, proveer servicios a los miembros de nuestras comunidades, o unirnos a protestas o actos de desobediencia civil.
Como iglesia, nuestra defensoría continúa, y los invitamos a unirse a nosotros. La Red Episcopal de Políticas Públicas cuenta con alertas semanales de acción, recursos, seminarios web y capacitaciones. Entérese más aquí.
Oraciones para la semana del 26 de septiembre

Por la paz de Dios después de la violencia y el temor
Dios de paz, que derribas los muros divisorios de la hostilidad, traemos ante ti el dolor y la aflicción provocados por la escalada en las tensiones de inmigración. Señor, te rogamos que prevalezcan la paz y la comprensión. Sana las heridas de los que sufren y acoge en tu seno las almas de los que hemos perdido a causa de la violencia y el temor. Permanece cerca de las familias separadas por la tragedia y la incertidumbre, y ofréceles tu consuelo y protección. Tranquiliza los corazones indignados y silencia las palabras que inflaman el odio o la división. Que tu Espíritu Santo nos guíe hacia la justicia, la reconciliación y la dignidad de todas las personas, para que nuestras comunidades reflejen tu amor por los cautivos y los vulnerables. Por Jesucristo tu Hijo, quien es nuestra paz y nos ha reconciliado contigo en un solo cuerpo a través de la cruz. Amén.
Por la concientización del consenso científico y la protección contra el dolor innecesario
Oh, Dios de la verdad que no puedes mentir, dirige tu luz hacia el mundo para que tu pueblo pueda caminar sin temor. En medio de la confusión y la difusión de la desinformación, oramos por las mujeres y las familias para que las sostenga tu verdad, que estén protegidas del temor y el dolor innecesarios y sean guiadas hacia opciones de vida seguras y confiables. Protege a los vulnerables de las afirmaciones infundadas que distorsionan la ciencia, ponen en peligro la salud y crean daño. Fortalece las voces de los médicos cuyas opiniones coinciden, que trabajan por el bien de todos y que ofrecen curación. Por Jesucristo tu Hijo, que es la verdad y en quien brilla tu luz. Amén.
Por las vidas afectadas por decisiones políticas
Dios todopoderoso, que escuchas el clamor de los pobres, vemos cómo las palabras públicas se convierten en armas, cómo los planes de recortar y cancelar se propagan a las vidas reales. Recordamos a quienes nunca aparecen en los titulares, a las familias que dependen de los servicios de salud pública, la atención preventiva y los programas para enfermedades crónicas, y a quienes se enfrentan a la amenaza de recortes; a las personas que tienen dificultades mientras la cobertura de atención médica pende de un debate; a quienes se esfuerzan por alimentar a sus familias y cuyas necesidades documentadas figuran entre la información que se está borrando de la vista del público. Perdónanos cuando perdemos de vista los rostros que se ocultan tras el debate político. Concédenos compasión y valor para hablar por aquellos que no tienen voz. Moldea los corazones de los líderes, para que no ejerzan su poder sin sabiduría. Sostén firmemente a tu pueblo en la incertidumbre y en tu misericordia redime lo que se está perdiendo. Te lo pedimos por Jesús, que alimentó a los hambrientos y dio descanso a los cansados, signo vivo de tu compasión. Amén.
Por el pueblo de la República Democrática del Congo que busca la paz
Dios de los oprimidos, que escuchas el clamor de los afligidos, te opones a la guerra y a todos los actos violentos que hieren a los vulnerables y a la tierra. Oramos por el pueblo de la República Democrática del Congo, que sigue sufriendo a manos de la violencia de las milicias y del conflicto interminable. Aunque se han logrado acuerdos de paz, poco ha cambiado. Oh Dios, asegura una paz duradera para la República Democrática del Congo y atiende con misericordia a todos los que están heridos o afligidos. Te lo pedimos por Jesucristo, tu Hijo, quien no cometió violencia, pero la soportó en su propio cuerpo, y ahora vive y reina contigo y con el Espíritu Santo, un solo Dios, ahora y siempre. Amén.





