Si Dios no fuera mi socorro, ya habitaría yo en el reino del silencio. Cuando decía « mi pie resbala », tu amor, Señor, fue mi sustento. En medio de mis ansiedades, tu consuelo me deleita. (Salmo 94:17-19)
Los invitamos a que se nos unan para compartir nuevas oraciones cada semana por aquellos que son vulnerables entre nosotros quienes enfrentan desafíos, temores y amenazas. Declararemos muchos de los perjuicios que se están fomentando a nuestro alrededor y reconoceremos lo que está siendo anulado, perdido y amenazado.
Únase a nosotros en oración y comparta estas oraciones con sus diócesis y parroquias.
Somos una iglesia unida en oración, proclamando la realidad frente a las mentiras, creando espacio para el dolor frente a la negación, y liberando espacio en nuestras almas para la esperanza. Nos reunimos para ser el cuerpo de Cristo ante los demás, llevando las cargas de los demás, y señalando la cruz al mundo y su poder redentor que ya está obrando a través de nuestro testimonio (incluso cuando puede que no se sienta así).
Estas oraciones no son un reemplazo de la acción; ofrecen la base y el espacio para discernir qué acciones cada uno de nosotros se siente obligado a tomar. Podemos sentirnos llamados a congregarnos o contactar a nuestros funcionarios electos, participar en la organización comunitaria, proveer servicios a los miembros de nuestras comunidades, o unirnos a protestas o actos de desobediencia civil.
Como iglesia, nuestra defensoría continúa, y los invitamos a unirse a nosotros. La Red Episcopal de Políticas Públicas cuenta con alertas semanales de acción, recursos, seminarios web y capacitaciones. Entérese más aquí.
Oraciones para la semana del 5 de septiembre

Por el Restablecimiento de la Confianza Pública
Dios de la verdad, donde la falsedad se propaga, elevas la integridad; donde prevalece el engaño, invocas la honestidad. Lamentamos la erosión de la confianza en los informes públicos y el ocultamiento de lo que debería conocerse. Derrama tu luz donde la injusticia se esconde, y fortalece a todos los que son dañados por el secreto y la distorsión. Protege esta tierra de las semillas de la desconfianza, y guía tanto a los líderes como a las personas a vivir con honestidad, para que la justicia y el florecimiento puedan abundar. A través de Cristo, nuestro Señor. Amén.
Por la Verdadera Gobernanza y Justicia entre las Naciones
Dios de la justicia, venimos ante Ti con corazones apesadumbrados a medida que más recortes perjudiciales de la ayuda extranjera son impulsados bajo la bandera de “Primero los Estados Unidos de América”. Los programas que funcionan desde un espíritu de esperanza y servicio han sido cerrados por el miedo y el orgullo. Lamentamos el mal uso de la autoridad y oramos para que los líderes puedan ser revestidos de humildad y guiados por la verdad, buscando el bien de todas las personas. Muévenos a ser ciudadanos fieles que reflejen la generosidad de Tu reino, no la de este mundo. Concede que ese poder sea ejercido por la misericordia, a través de Jesucristo, quien reina como el Señor siervo de toda nación, en la unidad del Espíritu Santo. Amén.
Por la Seguridad en las Escuelas y la Acción contra la Violencia Armada
Dios de paz, Tú lloras con los afligidos y sostienes a los pequeños en tu abrazo. Cuando comienza el año escolar, lo que debería ser una temporada de alegría y nuevos comienzos, se ve ensombrecido por el miedo, ya que las escuelas y las aulas se han convertido con demasiada frecuencia en lugares de masacre en esta tierra. Guardamos luto con la gente de Minneapolis en su reciente tragedia, y con cada comunidad desgarrada por la violencia armada. Derrama tu espíritu de protección sobre todos, especialmente los niños, maestros y cuidadores. Danos valor para seguir presionando a los líderes federales, estatales y locales para que adopten medidas y otras leyes que pongan la seguridad pública por encima de otras agendas. Convierte nuestro duelo en trabajo firme por la justicia; por Jesucristo nuestro Señor, que reúne a los pequeños en sus brazos y los bendice. Amén.
Por Sudán en la Carga de Muchos Dolores
Dios de misericordia inquebrantable y de amor sin fin, traemos ante Tí las muchas penas del pueblo de Sudán: Sus heridas de guerra, hambre implacable y ahora el devastador deslizamiento de tierra en las montañas Marrah de Darfur. La tierra misma lleva el peso del dolor humano, los campos arrastrados, los silencios de las aldeas y las vidas enterradas bajo la belleza deshecha de la creación. Derrama tu paz sanadora que repara la tierra y los corazones por igual; sostén los cuerpos y espíritus de los famélicos, los desplazados y los afligidos. Despierta en nosotros una feroz compasión para trabajar por la justicia y la renovación a través de Jesucristo nuestro Señor. Amén.





