Si Dios no fuera mi socorro, ya habitaría yo en el reino del silencio. Cuando decía « mi pie resbala », tu amor, Señor, fue mi sustento. En medio de mis ansiedades, tu consuelo me deleita. (Salmo 94:17-19)
Acompáñenos cada semana mientras compartimos nuevas oraciones por las personas más vulnerables entre nosotros, por quienes afrontan desafíos, miedos y amenazas. Recordaremos muchos de los daños que se están produciendo y reconoceremos lo que se está eliminando, perdiendo o poniendo en peligro.
Estas oraciones no sustituyen a la acción; su propósito es, más bien, ofrecer un espacio para el arraigo y el discernimiento mientras intentamos sostenernos mutuamente en el amor y a la manera de Cristo.
Únase por Zoom cada lunes a las 11:45 h ET para escuchar las oraciones en voz alta, en el contexto de una liturgia sencilla, rezadas por los miembros de la Comunidad de Francisco y Clara.

Para que cumplamos sabiamente nuestros deberes como ciudadanos
Dios que deseas nuestro bienestar y plenitud; tú que nos has concedido la libertad de buscar el bien de nuestro prójimo, concédenos sabiduría en estos momentos en que personas de todo el país participan en las elecciones de mitad de mandato. Ayúdanos a cumplir con nuestras responsabilidades cívicas: inscribirnos en el censo electoral, votar, buscar información fiable, no dejarnos influir por la propaganda y escuchar con el corazón abierto. Enséñanos a pensar no solo en nuestros propios intereses, sino también en el bien de nuestro prójimo y en nuestra vida en común, y a votar según nos dicte la conciencia, para que las urnas sean también un lugar donde pongamos en práctica el amor de Jesús. En el bautismo, nos has unido a Cristo y nos has hecho ciudadanos de tu reino. Ayúdanos a anteponer nuestra lealtad a Cristo y a sus enseñanzas a cualquier lealtad a un partido, nación o poder de este mundo. Haz que participemos fielmente en la vida cívica, buscando la justicia, la verdad y la plenitud de todas las personas. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Por quienes están perdiendo la posibilidad de acceder a Medicaid
Dios de misericordia, tú que te acercas a quienes sufren, ponemos ante ti a quienes ahora se enfrentan a la pérdida de la posibilidad de acceso a una cobertura médica de la que pueden depender su salud y su vida. Ante la entrada en vigor de nuevas restricciones de acceso a Medicaid, oramos especialmente por las personas refugiadas, las supervivientes de la trata de personas, quienes viven con discapacidades y enfermedades crónicas, los padres y madres que necesitan atención de salud para sus hijos e hijas, y las familias que se preguntan cómo podrán costear los medicamentos, los tratamientos y el apoyo que les hacen falta. Da fuerza a quienes tienen a otras personas a su cuidado y ahora han de asumir nuevas cargas, y sostiene al personal de salud, que tendrá que atender a personas con menos recursos y menos alternativas a las que recurrir. Concede sabiduría y compasión a quienes tienen la responsabilidad de tomar decisiones sobre la salud y los recursos públicos, y no permitas que perdamos de vista la humanidad de aquellas personas que se ven más afectadas. Ayúdanos a ver a quienes habitualmente no vemos, y haz de nosotros instrumentos fieles de tu misericordia. Por Jesucristo, nuestro Señor, que se compadeció de quienes sufrían y llevó la sanación a los enfermos. Amén.
Por los niños y niñas que crecerán en un mundo del que la IA ya forma parte
Dios de sabiduría, tú que nos llamas a vivir en relación contigo y con los demás: ahora que la IA tiene una presencia cada vez mayor en la vida de los niños y niñas, tememos que las medidas de protección existentes no sean suficientes para protegerlos cuando recurren a ella en momentos de soledad, angustia y vulnerabilidad. Protege a nuestros niños y niñas mientras aprenden a desenvolverse en una nueva realidad cada vez más condicionada por las interacciones digitales. Da sabiduría a las familias y al personal docente para establecer límites saludables, fomentar el diálogo sincero y cultivar relaciones humanas que permitan a los niños y niñas desarrollarse plenamente. En este contexto de competencia por desarrollar tecnologías cada vez más potentes, concede a quienes dirigen y desarrollan estos proyectos la humildad y la prudencia necesarias para optar por la cooperación en lugar de convertirlo todo en una carrera por llegar los primeros, y para que trabajen juntos en la creación de salvaguardas a la altura de lo que merecen los niños, niñas y jóvenes cuya protección está en juego. Concede sabiduría y valentía a quienes elaboran las políticas públicas, para que establezcan normas adecuadas y mecanismos de rendición de cuentas para quienes desarrollan estas tecnologías. Enséñanos a aprovechar las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías sin renunciar a aquello de nuestra humanidad que es insustituible. Por Jesucristo, que acogió a la infancia y la llamó a acercarse a él. Amén.





