Si Dios no fuera mi socorro, ya habitaría yo en el reino del silencio. Cuando decía « mi pie resbala », tu amor, Señor, fue mi sustento. En medio de mis ansiedades, tu consuelo me deleita. (Salmo 94:17-19)
Acompáñenos cada semana mientras compartimos nuevas oraciones por las personas más vulnerables entre nosotros, por quienes afrontan desafíos, miedos y amenazas. Recordaremos muchos de los daños que se están produciendo y reconoceremos lo que se está eliminando, perdiendo o poniendo en peligro.
Estas oraciones no sustituyen a la acción; su propósito es, más bien, ofrecer un espacio para el arraigo y el discernimiento mientras intentamos sostenernos mutuamente en el amor y a la manera de Cristo.
Únase por Zoom cada lunes a las 11:45 h ET para escuchar las oraciones en voz alta, en el contexto de una liturgia sencilla, rezadas por los miembros de la Comunidad de Francisco y Clara.
Por el pueblo de Francia
Dios de justicia y misericordia, te damos gracias por la libertad de Francia para reunirse, expresarse y buscar juntos el cambio. En especial, damos gracias por quienes se manifiestan pacíficamente, demostrando generosidad y preocupación por los jóvenes. Consuela a quienes han resultado heridos y a las personas que han perdido sus negocios, sus medios de subsistencia y el fruto de su trabajo. Concédele seguridad a la policía y discernimiento a los funcionarios judiciales para que puedan defender la justicia con moderación, dignidad y consideración hacia todos. Otórgales sabiduría a quienes gobiernan. Que las malas acciones de unos pocos nunca se conviertan en motivo para condenar a grupos enteros de personas, religiones o adversarios políticos. Evita en especial que se culpe a los migrantes o que se trate como extranjeros a quienes son nuestros conciudadanos y vecinos, debido a su herencia, apariencia o fe. Guía a los gobernantes a buscar la justicia, la reconciliación y el bien común. Apoya a quienes se les ha confiado la educación para que puedan ofrecerles a todos los jóvenes buenas condiciones para aprender, cuestionar, aumentar su sabiduría y descubrir sus dones. En estos días, reaviva en Francia una “liberté” que esté arraigada en la dignidad, una “égalité” que se vuelva realidad en oportunidades compartidas y una “fraternité” que se viva en el amor al prójimo. Por Jesucristo, nuestro maestro y nuestra paz. Amén.
Por aquellos cuyo sufrimiento se convierte en un espectáculo
Dios creador, que nos formaste a cada uno a tu imagen, nos llamas a dar testimonio del sufrimiento de los demás. Nos lamentamos cuando no honramos la dignidad sagrada de nuestros semejantes y la violencia queda disponible para que otros la vean y la compartan, en especial cuando los niños quedan expuestos a imágenes que aún no pueden comprender. Nos oponemos a que una ejecución pública se convierta en un espectáculo que le causará un daño moral a todas las personas involucradas, incluso cuando a fin de cuentas esos planes se abandonen. Cuando deshumanicemos a los presos, recuérdanos que estamos llamados a cuidar de ellos. Cuando ignoremos a los oprimidos, recuérdanos que hemos sido llamados a llevar las Buenas Nuevas. Enséñanos, oh Señor, a cuidar lo que vemos y compartimos, y a resistir la tentación de tratar el sufrimiento de los demás como algo que consumimos. Conmueve nuestros corazones con compasión y fortalécenos para dar testimonio en favor de quienes son tratados como si no fueran seres humanos. Renueva tu imagen en nosotros y enséñanos a reconocerla en todas las personas. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Por el fin de los tiroteos y la violencia en las escuelas
Dios de vida, que nos llamas a convertir nuestras espadas en arados y a alejarnos de la violencia para seguir caminos de sanación, lamentamos que los tiroteos en las escuelas se hayan vuelto tan comunes que nuestros corazones corren el riesgo de insensibilizarse ante ellos. Evita que consideremos otro tiroteo simplemente como una tragedia más y ayúdanos a recordar que detrás de cada titular noticioso hay vidas que lamentar y nombres que recordar. Con cada nuevo tiroteo, atentado con bomba y ataque violento, nos resulta difícil llorar y responder con fidelidad. Despiértanos, oh Señor, porque tus hijos claman. Las familias están de duelo, los heridos sufren y hay muchos que están agotados y tienen temor. Ayúdanos a mantener la compasión entre tanto sufrimiento y motívanos a actuar en nombre de quienes corren riesgo de sufrir violencia. Ayúdanos, como nación y como mundo, a buscar medidas justas y eficaces para prevenir la violencia y buscar la paz, para que ningún niño tenga que conocer el terror de la violencia en su escuela. Nos has llamado a proteger la vida a través del amor. Danos la fortaleza para vivir así cada día mediante el poder de tu Espíritu Santo. Amén.





