This page is available in: English
Estudio Bíblico: Propio 6 (A) – 14 de junio de 2026
June 14, 2026
LCR: Génesis 18:1-15, (21:1-7); Salmo 116:1, 10-17; Romanos 5:1-8; Mateo 9:35-10:8, (9-23)

Oración inicial |
Mantén, Señor, a esta tu familia, la Iglesia, en la solidaridad de tu fe y amor para que, por medio de tu gracia, proclamemos con audacia tu verdad y con compasión sirvamos tu justicia; por Jesucristo nuestro Señor, que contigo y el Espíritu Santo vive y reina, un solo Dios, ahora y siempre. Amén.
Contexto |
¿Quién es Jesús? ¿Es Jesús un maestro, un sanador, un hacedor de milagros? A veces es fácil volverse indiferente ante los detalles familiares de las Escrituras, incluida la figura de Jesús. Este pasaje de Mateo es una oportunidad para volver a conocer a Jesús.
Para empezar, es importante reflexionar sobre la estructura de los propios evangelios. Los evangelios se componen de unidades narrativas individuales llamadas perícopas. Los estudiosos de la Biblia han señalado cómo diferentes perícopas muestran a Jesús como maestro, sanador, exorcista y hacedor de milagros en momentos fundamentales de su vida y ministerio.
El autor de Mateo a menudo se enfoca especialmente en Jesús como rabino y maestro. Las enseñanzas de Jesús reciben mucha atención en Mateo, como los tres capítulos dedicados al Sermón del Monte, que ayudan a establecer la enseñanza de Jesús sobre el Reino de Dios. El Evangelio de Mateo también se preocupa por mostrar la identidad judía de Jesús. Jesús enseña en las sinagogas y habla con autoridad sobre la Torá, respondiendo preguntas de los líderes religiosos y entablando diálogo con ellos.
El pasaje termina con la anticipación de la venida del Hijo del Hombre, un título mesiánico del libro apocalíptico de Daniel. En el capítulo 9 de ese libro, Daniel tiene un sueño sobre un ser angelical o divino al que se le da autoridad y se sienta en el trono de Dios como regente y juez. El Libro de Enoc, un popular texto apocalíptico que circulaba en el período del Segundo Templo, identifica al Hijo del Hombre como el Mesías. Para los lectores de esos textos bíblicos, el título habría evocado imágenes de una figura mesiánica divina, que vendría a reinar sobre el Reino de Dios.
Reflexión teológica |
La primera parte de este pasaje (9:35-10:8) presenta a Jesús como una fuerza transformadora, que va de pueblo en pueblo y trae cambios a dondequiera que va. Donde encuentra enfermedad, lleva sanación. Donde encuentra corazones angustiados o perdidos, ofrece compasión. Jesús anuncia las buenas nuevas del reino, pero dondequiera que va, el reino ya está comenzando a manifestarse a su alrededor.
Así es como se extiende el reino: dondequiera que esté la presencia de Dios, el mundo no puede evitar ser transformado.
En el versículo 37, Jesús invita a los discípulos a participar en esta obra: «Ciertamente la cosecha es mucha, pero los trabajadores son pocos». La suya es una visión de abundancia: habrá suficiente para todos, si tan solo la gente estuviera dispuesta a colaborar. Los discípulos (llamados en 10:1-2) serán atraídos al ministerio de santa disrupción de Jesús. En estos versículos, él les da autoridad directa para hacer lo que él hace: expulsar espíritus inmundos, sanar y curar enfermedades. De esta manera, el reino se extenderá de pueblo en pueblo y de ciudad en ciudad, a medida que ellos lleven el poder sanador de Dios a quienes encuentren.
Vemos en estos versículos que Jesús envía primero a los discípulos al pueblo de Israel, pero después de su muerte y resurrección los enviará a todas las naciones (Mateo 28:18-20). ¿Y qué les dice Jesús que digan? «El reino de los cielos se ha acercado» (10:7). Esta declaración se entiende a menudo en términos cronológicos, como algo que sucederá pronto, pero también puede entenderse en términos espaciales. El reino de los cielos está muy cerca. Está tan cerca como la ciudad vecina, donde un hombre fue sanado. Está tan cerca como esta ciudad, donde el hijo de alguien resucitó de entre los muertos. Está tan cerca como la persona que viene a ti en el nombre de Cristo, ofreciendo compasión, tal como lo hizo Jesús.
En la segunda sección de la lección de hoy (10:8-15), Jesús comienza a enseñar a los discípulos acerca de la economía del reino de Dios. En el versículo 8, Jesús dice: «Ustedes recibieron gratis este poder». En los sistemas económicos malsanos, algunos solo dan y otros solo reciben recompensa o pago, pero la economía del reino de Dios es un ecosistema de interdependencia. Los discípulos han tenido encuentros profundamente transformadores con Cristo que los han llevado hasta este punto. Ahora no están sirviendo para devolver lo que han recibido; no es una transacción. Jesús no está calculando su parte de un total. Más bien, se están convirtiendo en parte de una nueva comunidad de creyentes, aquellos que dan y reciben según sus necesidades.
En 10:9, Jesús instruye que sus necesidades deben ser satisfechas, pero no con fines de lucro. Esta visión del servicio no se trata de trabajar hasta que tus recursos mentales, físicos y emocionales se agoten o de ignorar tus propias necesidades. Se trata de confiar en la red de hospitalidad y el cuidado de los demás en el reino: extraños, amigos y compañeros creyentes. Por más idealista que suene esto, Jesús no ofrece una visión ingenua de la realidad. En el versículo 11 reconoce que no todos elegirán participar en la economía del reino. Sin embargo, no es tarea de los discípulos juzgarlos o castigarlos. Más bien, les llama a sacudirse el polvo de los pies y dejarlo en manos de Dios.
En la sección final (10:16-23), Jesús desarrolla aún más su descripción de los desafíos que los discípulos enfrentarán en el mundo. El versículo 16 explica que necesitarán emplear todos sus recursos para cumplir con este llamado: «Sean, pues, astutos como serpientes, aunque también sencillos como palomas». Los desafíos que crea el mundo requieren habilidad y sutileza para sortearlos, pero incluso eso no siempre será suficiente. Los versículos 19-20 sugieren que, cuando los discípulos se vean sometidos a presión, no se espera que tengan las respuestas perfectas ni que sepan exactamente qué hacer. Simplemente deben recordar que Dios está con ellos y no los abandonará. El pasaje concluye con un recordatorio de que el Hijo del Hombre, el Mesías, vendrá pronto. No importa cuáles sean los desafíos que enfrenten, el reino de los cielos está muy cerca.
Preguntas para la reflexión |
- ¿En qué momentos de tu vida has experimentado el poder transformador del reino de Dios?
- ¿Cómo percibes y participas en la economía del reino de Dios?
- ¿Qué mensaje escuchas hoy para tu vida en la enseñanza de Jesús a sus discípulos sobre cómo afrontar con fidelidad los desafíos que plantea el mundo?
La fe en la práctica |
Piensa en la comunidad en la que vives y en las formas en que tu vida se entrelaza con la de tus vecinos. ¿En quién confías y quién confía en ti? Acércate a tus redes comunitarias y ofrece apoyo, compañerismo o cariño a alguien esta semana. Reserva un momento para brindar o recibir hospitalidad. Lleva a un amigo a tomar un café o acepta una invitación a cenar con un nuevo conocido. Escribe una carta o invita a un amigo que vive lejos a reunirse contigo para pasar un rato juntos. Pídele al Señor que te envíe como obrero a la cosecha.
Kelsey Aebi es candidata al sacerdocio en la Diócesis del Este de Tennessee y estudiante del Máster en Divinidad en la Escuela de Teología de Sewanee, Tennessee. Como seminarista, a Kelsey le gusta especialmente estudiar la Biblia hebrea y desempeñar el cargo de sacristana en la Capilla de los Apóstoles. En su tiempo libre, le gusta leer libros de fantasía y ciencia ficción, rezar el rosario y viajar con su pareja.
This page is available in: English
¡No olvide suscribirse al podcast Sermons That Work para escuchar este sermón y más en su aplicación de podcasting favorita! Las grabaciones se publican el jueves antes de cada fecha litúrgica.
This page is available in: English


