El 29 de febrero, mientras esperaban en fila para recibir alimentos, más de 100 personas perdieron la vida y más de 750 resultaron heridas en Gaza. Al momento de escribir esto, no podemos saber exactamente qué pasó, pero es un ejemplo más del horror absoluto que enfrentan los civiles mientras tratan de satisfacer sus necesidades más básicas. Mientras oramos por los fallecidos y los heridos, reiteramos nuestro llamado a un alto el fuego. La ayuda humanitaria es esencial para garantizar que no se pierdan vidas por falta de alimentos, agua, suministros médicos, combustible y otras necesidades básicas. Estas necesidades no pueden satisfacerse en medio de una guerra constante. Un alto el fuego permitirá que la ayuda humanitaria llegue a Gaza sin que corran peligro quienes la entregan o la reciben.
Los invitamos a leer la declaración de los Patriarcas y Jefes de Iglesias.
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