El Obispo/a Presidente emite una declaración sobre la presentación en el Senado de una reforma migratoria integral

El Obispo/a Presidente de la Iglesia Episcopal, Katharine Jefferts Schori, emitió la siguiente declaración sobre la presentación en el Senado de los Estados Unidos de una reforma migratoria integral.  

Afirmamos que los seres humanos están hechos a imagen de Dios, creados con dignidad y valor intrínseco.  El trabajo digno y productivo es una de las formas en que las personas dan expresión a esa creatividad divina, y con frecuencia las personas emigran en busca de él. Esta Iglesia busca defender los derechos de las personas a buscar una vida digna —lo que esta nación llama «el derecho inalienable a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad».  Esto incluye la capacidad de buscar un trabajo que sustente y nutra a las personas y a sus familias, así como la oportunidad de contribuir a la construcción de una sociedad justa —lo que la Iglesia denomina un reflejo del reino de Dios—. La reforma migratoria es una forma inmediata y terrenal de avanzar hacia esa visión de una sociedad justa.

La Iglesia Episcopal ha abogado desde hace mucho tiempo por la reforma migratoria, y nos alientan muchos de los cambios propuestos en la Ley bipartidista de Seguridad Fronteriza, Oportunidades Económicas y Modernización Migratoria de 2013. Agradecemos a los senadores Charles Schumer (D-NY), Lindsey Graham (R-SC), John McCain (R-AZ), a Jeff Flake (R-AZ), a Dick Durbin (D-IL), a Marco Rubio (R-FL), a Bob Menéndez (D-NJ) y a Michael Bennet (D-CO) por su incansable labor para alcanzar un consenso y un acuerdo en este tema.  

Nos complace ver una vía hacia la ciudadanía para quienes ya viven en Estados Unidos, pero advertimos en contra de una vía que implique cargas injustas o excesivamente onerosas. Es poco probable que las expectativas incuantificables en materia de seguridad fronteriza constituyan un componente justo de este proceso.

La reunificación familiar ha sido desde hace mucho tiempo el núcleo del sistema migratorio de nuestra nación, y nos complace ver que el proyecto de ley del Senado incluye una simplificación y agilización significativas del proceso de reunificación para los ciudadanos y los titulares de la tarjeta verde. No apoyamos nuevas restricciones a la capacidad de los residentes para traer a sus familiares a reunirse con ellos.  Sin embargo, nos decepciona profundamente que, aunque muchas familias experimentarán la alegría de la reunificación, algunas familias y miembros de la familia hayan quedado excluidos del proyecto de ley del Senado. A medida que avance el proceso, instaremos enérgicamente a que se incluya en la legislación a las parejas y cónyuges del mismo sexo. Toda familia merece vivir unida.

Nos alegran mucho las propuestas para acelerar la regularización de la situación de los niños traídos a este país sin saberlo, y hacer realidad las esperanzas que inicialmente suscitó la Ley DREAM.  Las protecciones adicionales que ofrece el proyecto de ley bipartidista para los niños migrantes vulnerables, los solicitantes de asilo y los refugiados, y —por primera vez en la legislación estadounidense— los apátridas, también serán una buena noticia para las comunidades episcopales, muchas de las cuales trabajan a diario para ayudar a estas poblaciones a reconstruir sus vidas pacíficamente en Estados Unidos

Los esfuerzos por ampliar la creatividad y la productividad de la sociedad de los Estados Unidos a través de una variedad de visas de trabajadores invitados que incluyan acceso a una vía hacia la ciudadanía sin duda concuerdan con las prioridades de la Iglesia Episcopal, particularmente cuando responden a las esperanzas y los sueños de quienes, en otras partes del mundo, buscan trabajo.  Aplaudimos las disposiciones del proyecto de ley destinadas a proteger a los trabajadores extranjeros traídos a EE. UU. mediante el abuso y la trata de personas, y seguiremos abogando por que todas las visas se otorguen de manera que no supongan explotación.

Mientras los legisladores se preparan para debatir este paso histórico hacia una reforma migratoria integral, los episcopales estamos listos para abogar por políticas que construyan una sociedad justa y acogedora para todo el pueblo de Dios.

La Rvdma Katharine Jefferts Schori
, Obispa Presidente y Primada
de la Iglesia Episcopal