Transcripción del video: El Obispo Presidente Sean Rowe revela la visión que explica la realineación del personal de la Iglesia

Transcripción del video: El Obispo Presidente Sean Rowe revela la visión que explica la realineación del personal de la Iglesia

El día que fui elegido Obispo Presidente en junio de 2024, le dije a la Convención General:

Es hora de reorientar las estructuras en toda la Iglesia, tanto presupuestos como personal, para apoyar a las diócesis y congregaciones a nivel local, en donde se lleva a cabo el ministerio. Queremos aprovechar lo que las diócesis y las asociaciones diocesanas ya están haciendo mejor que la estructura de toda la Iglesia, utilizar los recursos de toda la Iglesia para fortalecer esos ministerios.

Debemos reformar la estructura y administración para que nuestro sistema de gobierno esencial, en donde los laicos, el clero y los obispos, todos juntos, compartimos la autoridad, no se derrumbe por su propio peso.

Han pasado unos cuatro meses desde que asumí el cargo, y quiero contarles un poco más sobre el avance que estamos haciendo para lograr este objetivo.

En primer lugar, quiero contarles algo sobre la visión que estamos impulsando. Creo que la Iglesia Episcopal tiene la capacidad de ser iglesia fuerte y adaptable que comunica y encarna la profundidad de la espiritualidad cristiana y se empeña para lograr nuestra visión del reino de Dios, apoyando los ministerios a nivel local en las diócesis.

Nuestra tradición espiritual nos dice que Dios nos está llamando a una relación cada vez más profunda con Dios y Jesucristo y con nuestros semejantes. Esta sabiduría espiritual es esencial para nuestra capacidad de liderar cuando se producen los sísmicos cambios demográficos, estructurales e institucionales que se avecinan en la Iglesia Episcopal. También es uno de nuestros mayores regalos al mundo, y creo que es una de las cosas que nos da la capacidad de llegar a nuevas personas en nuestras congregaciones y comunidades.

Fortalecer nuestra institución es importante porque es el medio mediante el cual garantizamos que la Iglesia Episcopal pueda dar un testimonio fuerte y eficaz del Evangelio de Jesucristo. Necesitamos convertirnos en una sola Iglesia, una Iglesia en Jesucristo.

Ahora bien, carecemos de la capacidad necesaria en demasiados lugares. Contamos con líderes comprometidos que están deseosos de participar más eficazmente en la misión de Dios en toda la Iglesia, en todas las órdenes del ministerio, escuchamos y vemos que los líderes están preparados para un ciclo de cambio significativo en la forma en que trabajamos para alcanzar nuestra visión del reino de Dios.

Sin embargo, en el transcurso de la última generación, el panorama de la Iglesia Episcopal ha cambiado drásticamente. La creciente secularización de Estados Unidos, el acceso abierto a la información, el aumento de la velocidad del cambio, las guerras culturales internas y externas, y muchas otras variables contribuyen a este cambio.

El resultado es que la Iglesia, que durante siglos ha estado acostumbrada a un lugar de privilegio, está luchando por redefinir su compromiso con la misión de Dios.

Creo que al comprender que somos una sola Iglesia en Jesucristo, podemos fortalecer la institución para apoyar a las congregaciones e instituciones donde se lleva a cabo el ministerio. En lugares donde los fieles episcopales se reúnen día tras día, semana tras semana, mes tras mes, año tras año, para adorar a Dios, para celebrar, para llorar, y para cuidar del pueblo de Dios.

Esa es la visión que impulsa el realineamiento del personal del centro de la Iglesia que ya está en marcha.

Como saben, el realineamiento fue una orden del Consejo Ejecutivo en 2023 y se incorporó en el presupuesto de la Convención General de 2025-2027, lo cual nos obliga a reducir el personal en 3.6 millones de dólares en el transcurso del trienio.

Sin embargo, el objetivo del realineamiento no es únicamente financiero. Al identificar las prioridades de nuestro trabajo como personal y al reestructurar el personal para apoyar más plenamente a las diócesis, creemos que podemos ayudar a la Iglesia Episcopal a dar un testimonio más eficaz y fuerte del Evangelio de Jesucristo.

Para convertir esta visión en realidad, tendremos que cambiar algunas de las prioridades básicas de nuestro personal de forma significativa. En algunas áreas, nos centraremos en invertir en sólidos programas e iniciativas de las diócesis y los pondremos a disposición de toda la Iglesia. En otras áreas, intentaré hacer algunos experimentos para ver qué podría funcionar en la Iglesia de hoy, aprender de lo que intentemos, y construir sobre lo que tiene éxito.

En todo viaje, hay tramos difíciles y senderos fáciles, y me alegra que estemos recorriendo este camino juntos.

Que Dios los bendiga ahora y siempre.