Bautismo
El Sagrado Bautismo, una práctica antigua, es un baño ritual que se realiza durante una ceremonia especial que se lleva a cabo durante el culto público dominical principal de la congregación. A veces, el agua se vierte sobre la cabeza de la persona en una pila especial llamada fuente. En otras ocasiones, la persona se sumerge por completo en un tanque o piscina bautismal. El rito marca el ingreso formal de la persona en la congregación y en la iglesia en general.
Creemos en un solo bautismo para el perdón de los pecados, ya que el “vínculo que Dios establece en el bautismo es indisoluble” (Libro de Oración Común, p. 216). Por eso el bautismo es irrepetible y se considera válido en la mayoría de las denominaciones cristianas. Cuando la persona es bautizada en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo —ya sea en la Iglesia Episcopal o en otra denominación— queda marcada como propia de Cristo para siempre, habiéndose “revestido de Cristo” (Gálatas 3:27). Sería inapropiado, por lo tanto, bautizarse una segunda vez, incluso al cambiar de una denominación a otra (existen distintos rituales para marcar ese cambio).
En las aguas del bautismo, Dios nos adopta amorosamente en su familia, a la que llamamos la iglesia, recibimosla vida misma de Dios para compartirla y se nos recuerda que nada puede separarnos del amor de Dios en Cristo.
Durante el rito, los candidatos hacen una serie de votos que se conocen como el pacto bautismal. Por esta razón, aunque la Iglesia Episcopal bautiza a personas de todas las edades, el texto del ritual contenido en el Libro de Oración Común supone que los candidatos pueden hablar por sí mismos.
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