12 de mayo de 2025
Querido Pueblo de Dios de la Iglesia Episcopal:
Les escribo hoy para compartirles una noticia importante sobre Ministerios Episcopales de Migración, la organización que dirige el ministerio de reasentamiento de refugiados de la Iglesia Episcopal.
Desde enero, el Programa de Admisión de Refugiados de EE. UU., en el que participamos y que antes contaba con apoyo bipartidista, ha dejado de funcionar prácticamente. Casi no han llegado nuevos refugiados, cientos de empleados de agencias de reasentamiento en todo el país han sido despedidos y la financiación para reasentar a los refugiados que ya han llegado ha sido incierta. Luego, hace poco más de dos semanas, el gobierno federal informó a los Ministerios Episcopales de Migración que, según los términos de nuestra subvención federal, se espera que reasentemos a afrikaners blancos de Sudáfrica a quienes el gobierno de EE. UU. ha clasificado como refugiados.
A la luz del firme compromiso de nuestra iglesia con la justicia racial y la reconciliación racial, así como de nuestros lazos históricos con la Iglesia Anglicana de África del Sur, no podemos dar este paso. Por lo tanto, hemos decidido que, al final del año fiscal federal, daremos por concluidos nuestros acuerdos de subvención para el reasentamiento de refugiados con el gobierno federal de EE. UU.
Quiero ser muy claro sobre por qué tomamos esta decisión —y lo que creemos que le depara el futuro a la labor vital de los Ministerios Episcopales de Migración.
Ha sido doloroso ver cómo un grupo de refugiados, seleccionado de una manera muy inusual, recibe un trato preferencial frente a muchos otros que han estado esperando en campamentos de refugiados o en condiciones peligrosas durante años. Me entristece y me avergüenza que muchos de los refugiados a quienes se les niega la entrada a los Estados Unidos sean personas valientes que trabajaron junto a nuestras fuerzas armadas en Irak y Afganistán y que ahora se enfrentan al peligro en su propio país debido a su servicio a nuestra nación. También me entristece que a las víctimas de persecución religiosa, incluidos los cristianos, no se les haya concedido refugio en los últimos meses.
Como cristianos, no debemos dejarnos guiar por los caprichos políticos, sino por el conocimiento seguro y cierto de que el reino de Dios se nos revela en las luchas de las personas marginadas. Jesús nos dice que cuidemos a los pobres y vulnerables como lo haríamos con él mismo, y debemos seguir ese mandato. En este momento, eso significa poner fin a nuestra participación en el programa de reasentamiento de refugiados del gobierno federal e invertir nuestros recursos en servir a los migrantes de otras maneras.
Durante casi 40 años, los Ministerios Episcopales de Migración (EMM) han puesto en práctica el compromiso de nuestra iglesia de buscar y servir a Cristo en los migrantes y refugiados. Hemos atendido a casi 110,000 refugiados durante este tiempo, muchos de los cuales ahora son ciudadanos estadounidenses y miembros queridos de nuestras comunidades, lugares de trabajo y vecindarios. A lo largo de los años, los Ministerios Episcopales de Migración han reasentado a personas de Ucrania, la República Democrática del Congo y Myanmar. Hemos apoyado a poblaciones vulnerables de todo el mundo, sin importar su nacionalidad.
Desde marzo, un equipo dedicado de empleados de los Ministerios Episcopales de Migración ha cumplido con nuestro compromiso de atender a las personas que llegaron justo antes o en los primeros días del nuevo gobierno. Ahora que estamos dando por concluida nuestra participación en el reasentamiento de refugiados financiado con fondos federales, hemos solicitado a la administración que trabaje para llegar a un acuerdo mutuo que nos permita dar por concluidos todos los servicios financiados con fondos federales para finales del año fiscal federal en septiembre. Estamos trabajando con los miembros del personal afectados para brindarles amplios servicios de recolocación y paquetes de indemnización.
Ya he dicho antes que ningún cambio en la coyuntura política altera nuestro compromiso de estar del lado de las personas más vulnerables del mundo, y quiero reafirmar esa promesa. Si bien nuestra alianza público-privada como agencia de reasentamiento de refugiados ya no es viable, estamos trabajando intensamente en un plan a nivel de toda la Iglesia para apoyar a los migrantes y refugiados a través de:
- Alianzas diocesanas: Contamos con ministerios dinámicos en toda la Iglesia que atienden a migrantes de todo tipo. Los episcopales apoyan a los recién llegados mediante la educación, el servicio directo y la defensa de sus derechos. Nuestras diócesis también trabajan para abordar las causas fundamentales de la migración. Nos comprometemos a redoblar nuestros esfuerzos para apoyar a estos ministerios y a los migrantes que se encuentran entre nosotros.
- Conexiones globales: Invertiremos en nuestros ministerios que apoyan a los migrantes forzados en todos los países y territorios de la Iglesia Episcopal y la Comunión Anglicana. Esto incluye nuestro importante ministerio en Europa, donde la Asamblea de Iglesias Episcopales de Europa ha atendido a más de 140 000 refugiados en los últimos dos años, principalmente de África del Norte, Ucrania y Asia Central. Seguiremos trabajando con nuestras diócesis y socios anglicanos en toda Centroamérica para ayudar a quienes buscan seguridad.
- Apoyo continuo a los refugiados: Si bien la actual administración ha restringido la llegada de nuevos refugiados y la financiación, miles de refugiados acogidos por los Ministerios Episcopales de Migración en años anteriores aún necesitan apoyo. Invitaremos a los episcopales a conectarse con los refugiados reasentados y a explorar cómo continuar con los servicios que hemos brindado desde hace mucho tiempo: servicios de idiomas, educación continua, apoyo con el cuidado infantil y capacitación laboral. Si el reasentamiento de refugiados se reanuda con el apoyo de patrocinadores privados, exploraremos esas nuevas posibilidades.
- Recaudación de fondos: Es importante comprender la magnitud de las subvenciones federales de las que estamos dejando de depender. En los últimos años, los Ministerios Episcopales de Migración recibieron más de $50 millones anuales en subvenciones federales. Esta no es una pérdida que pueda compensarse con fondos de donantes o con las ganancias de inversiones. Sin embargo, recaudaremos fondos para los ministerios de migración nuevos y ampliados en toda la Iglesia Episcopal, así como para nuestros socios en este ministerio. Puedes contribuir a esta nueva labor haciendo una donación en el sitio web de los Ministerios Episcopales de Migración.
En las próximas semanas, los Ministerios Episcopales de Migración compartirán más información sobre cómo participar. Mientras tanto, por favor oren por los refugiados que han pasado el proceso de selección pero a quienes no se les ha otorgado permiso para venir a este país, por el personal que se verá afectado por el fin de estas subvenciones federales y por todos quienes lamentan el fin de nuestro trabajo federal de reasentamiento de refugiados.
Que nuestra fe en Cristo Resucitado, quien atrae a todas las personas hacia sí, nos sostenga y nos guíe a través de la agitación de estos tiempos.

El Rvdmo. Sean W. Rowe
, Obispo/a
Presidente de la Iglesia Episcopal
Carta del obispo primado Sean Rowe sobre el Ministerio Episcopal de Migración
12 de mayo de 2025
Querido Pueblo de Dios en la Iglesia Episcopal:
Les escribo hoy con noticias importantes sobre el Ministerio Episcopal de Migración, la organización que lidera el ministerio de reasentamiento de refugiados de la Iglesia Episcopal.
Desde enero, el Programa de Admisión de Refugiados de EE. UU., que antes era bipartidista y en el que participábamos, ha cancelado casi todas sus actividades. Apenas han llegado nuevos refugiados, cientos de empleados de agencias de reasentamiento en todo el país han sido despedidos y la financiación para el reasentamiento de los refugiados que ya se encuentran en el país es incierta. Hace poco más de dos semanas, el gobierno federal informó al Ministerio Episcopal de Migración que, según los términos de nuestra subvención federal, se espera que reasentemos a los afrikáneres blancos de Sudáfrica, a quienes el gobierno estadounidense ha clasificado como refugiados.
Dado el firme compromiso de nuestra iglesia con la justicia y la reconciliación raciales, y nuestros vínculos históricos con la Iglesia Anglicana de Sudáfrica, no podemos dar este paso. En consecuencia, hemos decidido que, al finalizar el año fiscal federal, daremos por terminados nuestros acuerdos de subvención para el reasentamiento de refugiados con el gobierno federal de EE. UU.
Quiero ser muy claro sobre por qué tomamos esta decisión y lo que creemos que le espera a la vital labor del Ministerio Episcopal de Migración.
Es doloroso ver cómo un grupo de refugiados, seleccionado de manera inusual, recibe un trato preferencial frente a muchos otros que llevan años esperando en campos de refugiados o en condiciones peligrosas. Me entristece y avergüenza que muchos de los refugiados a quienes se les niega la entrada a Estados Unidos sean personas valientes que trabajaron junto a nuestras fuerzas armadas en Irak y Afganistán y que ahora enfrentan riesgos en sus lugares de origen debido a su servicio a nuestro país. También me duele que a las víctimas de persecución religiosa, entre ellas los cristianos, no se les haya concedido refugio en los últimos meses.
Como cristianos, debemos guiarnos no por caprichos políticos, sino por la certeza de que el reino de Dios se nos revela en las luchas de quienes viven marginados. Jesús nos dice que cuidemos a los pobres y vulnerables como lo haríamos con él, y debemos seguir ese mandato. En este momento, lo que eso significa es poner fin a nuestra participación en el programa de reasentamiento de refugiados del gobierno federal e invertir nuestros recursos en servir a los migrantes de otras maneras.
Durante casi 40 años, el Ministerio Episcopal de Migración ha respaldado el compromiso de nuestra Iglesia de buscar y servir a Cristo en los migrantes y refugiados. Durante este tiempo, hemos atendido a casi 110 000 refugiados, muchos de los cuales ahora son ciudadanos estadounidenses y miembros estimados de nuestras comunidades, de nuestros lugares de trabajo y de nuestros barrios. A lo largo de los años, el Ministerio Episcopal de Migración ha reasentado a personas de Ucrania, la República Democrática del Congo y Myanmar. Hemos apoyado a poblaciones vulnerables de todo el mundo, sin importar su nacionalidad.
Desde marzo, un equipo especial de empleados del Ministerio Episcopal de Migración ha cumplido con nuestro compromiso de atender a las personas que llegaron justo antes o durante los primeros días de la nueva administración. Ahora que concluimos nuestra participación en el reasentamiento de refugiados financiado con fondos federales, hemos solicitado a la administración que se esfuercen por alcanzar un acuerdo mutuo que nos permita finalizar todos los servicios financiados con fondos federales para el final del año fiscal federal en septiembre. Estamos trabajando con el personal afectado para ofrecer amplios servicios de reubicación y paquetes de indemnización por despido.
Ya he dicho antes que ningún cambio en la situación política altera nuestro compromiso de apoyar a las personas más vulnerables del mundo, y quiero reafirmar esa promesa. Si bien nuestra colaboración público-privada como agencia de reasentamiento de refugiados ya no es viable, trabajamos arduamente en un proyecto de toda la Iglesia para apoyar a migrantes y refugiados a través de:
- Colaboraciones diocesanas: Contamos con ministerios dinámicos en toda la Iglesia que atienden a migrantes de todo tipo. Los episcopales apoyan a los recién llegados mediante la educación, el servicio directo y la defensa de sus derechos. Nuestras diócesis también trabajan para abordar las causas profundas de la migración. Nos comprometemos a redoblar nuestros esfuerzos para apoyar estos ministerios y a los migrantes que se encuentran entre nosotros.
- Conexiones globales: Invertiremos en nuestros ministerios que apoyan a las personas que se ven obligadas a emigrar en los países y territorios de la Iglesia Episcopal y la Comunión Anglicana. Esto incluye nuestro pujante ministerio en Europa, donde la Convocación de Iglesias Episcopales en Europa ha atendido a más de 140 000 refugiados, principalmente del norte de África, Ucrania y Asia Central, en los últimos dos años. Seguiremos trabajando con nuestras diócesis y socios anglicanos en Centroamérica para ayudar a quienes buscan seguridad.
- Apoyo continuo a los refugiados: Aunque el gobierno actual ha reducido la llegada de nuevos refugiados y la financiación, miles de refugiados acogidos por el Ministerio Episcopal de Migración en años anteriores aún necesitan ayuda. Invitaremos a los episcopales a conectarse con los refugiados reasentados y a explorar cómo continuar con los servicios que hemos brindado desde hace tiempo: servicios de idiomas, de educación continua, de apoyo con el cuidado infantil y de capacitación laboral. Si se reanuda el reasentamiento de refugiados con el respaldo de patrocinadores privados, exploraremos esas nuevas posibilidades.
- Recaudación de fondos: Es importante comprender la magnitud de las subvenciones federales de las que nos vemos privados. En los últimos años, el Ministerio Episcopal de Migración recibió más de 50 millones de dólares anuales en fondos federales. Esta pérdida no se puede compensar con fondos de donantes ni con el producto de inversiones. Sin embargo, recaudaremos fondos para nuevos y amplios ministerios de migración en toda la Iglesia, así como para nuestros colaboradores en este ministerio. Pueden contribuir a esta nueva labor haciendo una donación en el sitio web del Ministerio Episcopal de Migración.
En las próximas semanas, el Ministerio Episcopal de Migración compartirá más información sobre cómo participar. Mientras tanto, les pedimos que oren por los refugiados que han sido aprobados y no han recibido permiso para venir a este país, por el personal que se verá afectado por el fin de estas subvenciones federales y por todos los que lamentan el cese de nuestro trabajo federal de reasentamiento de refugiados.
Que nuestra fe en el Cristo Resucitado, que atrae a todos hacia sí, nos sostenga y nos guíe en estos tiempos difíciles.

Rvdmo. Sean W. Rowe
, Obispo Primado
de la Iglesia Episcopal





