¿Cuál es la diferencia entre la Iglesia Episcopal y la Iglesia Católica Romana?

El obispo C. Christopher Epting, adjunto del Obispo/a Presidente para la Oficina de Relaciones Ecuménicas e Interreligiosas, responde:

La Iglesia Episcopal remonta su historia a la Iglesia de Inglaterra, que se separó de la Iglesia Católica Romana en el siglo XVI por cuestiones tanto políticas como teológicas.

Las cuestiones políticas incluían el papado y la estructura de gobierno de la iglesia. Las cuestiones teológicas fueron las planteadas durante la Reforma por teólogos como Martín Lutero y Juan Calvino: el lugar que ocupan las Escrituras y la tradición; el culto en el idioma del pueblo; ciertas prácticas y interpretaciones sacramentales; y el celibato obligatorio para los presbíteros.

La Iglesia Episcopal forma parte de la Comunión anglicana mundial (con unos 77 millones de fieles, la tercera comunión cristiana más grande del mundo). Los anglicanos se consideran tanto católicos como protestantes. Son católicos en el sentido de que conservaron gran parte de la concepción litúrgica y sacramental de la Iglesia primitiva; protestantes en el sentido de ser una iglesia siempre abierta a la reforma y la renovación.

Creen que el Bautismo con agua en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo convierte a la persona en miembro de la Iglesia una, santa, católica y apostólica. Si bien afirman la “presencia real” del cuerpo y la sangre de Cristo en los elementos eucarísticos del pan y el vino, han rechazado definiciones excesivamente específicas de cómo ocurre esto, como el concepto católico romano de “transubstanciación”, que utiliza categorías filosóficas medievales para definir un misterio sagrado.

Hoy en día, las diferencias más notables son las siguientes: en la Iglesia Episcopal, los obispos/as y los presbíteros/as pueden estar casados; no existe una figura de autoridad centralizada como el papa; los laicos/as desempeñan un papel más importante en la toma de decisiones; la confesión sacramental es opcional, no obligatoria; y a las parejas casadas se les permite utilizar métodos anticonceptivos responsables. Debido a que sus iglesias nacionales son autónomas, aunque interdependientes, la toma de decisiones en la Iglesia Episcopal puede parecer más «desordenada» que, por ejemplo, en la Iglesia Católica Romana, que es centralizada. ¡Algunos dirían que esto también da espacio para que los vientos frescos del Espíritu purifiquen y renueven!