Puerto Rico ha formado parte de una diócesis episcopal desde la década del 80. Hogar de más de tres millones de estadounidenses, la isla cuenta con un ministerio próspero y diverso, liderado por el Rvdmo. Rafael L. Morales Maldonado, obispo de Puerto Rico. Los ministerios de la Iglesia Episcopal en Puerto Rico son dinámicos y de amplio alcance, abarcando la defensa de los derechos humanos, las artes, el cuidado de la creación, programas de alimentación, reconciliación racial y muchas otras expresiones religiosas en acción. Junto a estos florecientes ministerios, muchos puertorriqueños enfrentan dificultades económicas debido, en parte, a las políticas del gobierno estadounidense que tratan a Puerto Rico de manera diferente al territorio continental de Estados Unidos.
Para ponerlo en perspectiva, más del 43% de los residentes de Puerto Rico vivían por debajo del umbral de pobreza federal, una realidad persistente que se remonta a décadas atrás. De hecho, las tasas de pobreza en Puerto Rico a menudo son dos o tres veces superiores al promedio nacional de Estados Unidos. Esta realidad afecta especialmente a los niños, ya que la mitad de los hogares con uno o dos hijos viven en la pobreza y más del 70% de los hogares con más de dos hijos están por debajo del nivel de la pobreza.
A pesar de estas altas tasas de pobreza, el acceso a la asistencia social sigue siendo más difícil que en los cincuenta estados. Por ejemplo, para la asistencia alimentaria, a diferencia de los residentes del continente con derecho al Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP, por su sigla en inglés), los residentes de Puerto Rico dependen de un programa diferente: el Programa de Asistencia Nutricional (PAN). El PAN funciona como una subvención en bloque, una estructura que limita la flexibilidad para satisfacer las necesidades de los residentes y no alcanza a atender a todos los que tienen derecho a él. Los residentes que de otro modo serían elegibles para la asistencia pueden quedarse sin apoyo una vez que se agotan los fondos asignados. Según el Centro de Prioridades Presupuestarias y Políticas «debido a que la financiación federal para el PAN tiene un tope, los límites de idoneidad por ingresos se han establecido históricamente en niveles mucho más bajos, y los beneficios son generalmente menos generosos para muchos hogares de lo que serían si Puerto Rico participara del SNAP».
Esta estructura también presenta barreras a la capacidad de Puerto Rico para responder a los desastres naturales. Sin el SNAP, Puerto Rico tampoco tiene derecho al socorro que esta institución brinda a personas de bajos ingresos durante desastres naturales. Estos beneficios generalmente se distribuyen en pocas semanas. Sin embargo, la ausencia de esta ayuda significó que, después de que los huracanes Irma y María devastaran la isla, pasaron casi seis meses para que los residentes recibieran ayuda.
La Isla también está excluida del Seguro de Ingreso Suplementario (SSI, por su sigla en inglés), que brinda apoyo económico a personas discapacitadas, y existen limitaciones significativas para acceder al Medicaid. Si bien el porcentaje de puertorriqueños inscritos en Medicaid es mayor que en cualquier otro estado, debido a que los ingresos se calculan de manera diferente valiéndose del nivel de pobreza de Puerto Rico, en lugar del nivel de pobreza federal, esto significa que los residentes de Puerto Rico deben tener ingresos significativamente más bajos para tener derecho. Una familia de cuatro personas en Puerto Rico necesitaría ganar aproximadamente $10.000 menos que una familia en Estados Unidos continental para reunir los requisitos para recibir Medicaid. El Centro de Prioridades y Políticas Presupuestarias informa que : «debido a limitaciones de financiación, el programa de Medicaid de Puerto Rico no puede, por ejemplo, cubrir la atención sanitaria en residencias de ancianos, los servicios de salud a domicilio ni la gama completa de beneficios para niños que garantiza el beneficio de Detección, Diagnóstico y Tratamiento Temprano y Periódico de Medicaid».
De forma similar a cómo se limita la financiación del PAN, los gastos de Medicaid también están limitados por fondos federales, que son inferiores a las contribuciones realizadas a los programas estatales del Medicaid. Esto significa que seis de los 15 beneficios obligatorios del Medicaid no están disponibles para los residentes de Puerto Rico debido a esta falta de fondos. Estos beneficios faltantes incluyen servicios de centros de enfermería, comadronas y centros de maternidad independientes, y transporte no urgente a centros de atención médica, entre otros.
Acción Episcopal
Los episcopales estamos llamados a amar a nuestro prójimo como todos somos divinamente amados. La Iglesia Episcopal continúa priorizando la lucha por la justicia económica y la dignidad de todas las personas, entre ellas las de Puerto Rico. En consonancia con una resolución de 2018 que reconoce estos derechos humanos fundamentales, abogamos por el acceso equitativo a la vivienda, la nutrición y la atención sanitaria para todos, objetivos que innumerables ministerios episcopales también persiguen mediante la defensa social sobre el terreno y en el ámbito local. La Oficina de Relaciones Gubernamentales mantiene su compromiso de abogar por la inclusión de nuestros hermanos puertorriqueños en los procesos de toma de decisiones del Congreso.
Nos hemos centrado en:
- Una vía para la transición de Puerto Rico del Programa de Asistencia Nutricional (PAN) al Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP). Si bien esto no es una solución rápida para abordar la pobreza en la isla, brindar a los residentes las mismas oportunidades de que disponen los residentes de Estados Unidos continental y de otros territorios para acceder a alimentos para ellos y sus familias, es un paso significativo en la dirección correcta. (C041 de 2018)
- Garantizar que incluyan a los residentes de Puerto Rico en todos los programas de asistencia sanitaria y que los criterios de elegibilidad por nivel de ingresos no se calculen de forma diferente a los de los residentes en Estados Unidos continental. Programas como los beneficios del Medicaid y de la Parte D de Medicare, que ayudan a cubrir los gastos de bolsillo de los medicamentos por receta, son algunas de las pocas maneras en que las personas pueden acceder a tratamiento médico. Por lo tanto, debemos priorizar la calidad y la accesibilidad de la atención sanitaria en la isla y eliminar sus disparidades. (D002 de 2022)
- Optimizar la asistencia a los residentes de Puerto Rico para garantizar que la ayuda esté disponible cuando más se necesita. En promedio, Puerto Rico es azotado por cinco huracanes al año, lo que a menudo provoca impactos devastadores en la infraestructura y en el acceso a los servicios cuando [estos huracanes] tocan tierra. Durante los huracanes María e Irma, los residentes tardaron casi seis meses en recibir algún tipo de ayuda por cuenta de desastres natuarles; esto es inaceptable. (D007 de 2018)
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Recursos adicionales:





