En los últimos años, Haití ha enfrentado graves crisis políticas, económicas y humanitarias, así como crisis dentro de la diócesis episcopal. Los últimos días han puesto esto de manifiesto, con una escalada de la violencia, la inestabilidad y la inseguridad alimentaria.
¿Qué está sucediendo con el liderazgo político?
Haití lleva varios años sumido en una crisis de estructura de gobierno, acelerada por el asesinato del expresidente Jovenel Moïse en 2021. La comunidad internacional, incluidos los Estados Unidos, reconoció a Ariel Henry como primer ministro tras el asesinato, aunque contaba con un apoyo y una legitimidad limitados a nivel nacional. Incapaz y sin voluntad de celebrar elecciones, se ha mantenido en el poder durante casi tres años, y el 7 de febrero de 2024 no cumplió con otro compromiso más de dejar el cargo. En la actualidad, no hay un parlamento en funcionamiento.
A principios de este mes, Henry no pudo regresar a Puerto Príncipe tras un viaje a Kenia, cuando las pandillas rodearon los principales aeropuertos y se cancelaron los vuelos comerciales; desde entonces se ha mantenido fuera de Haití. Esta semana, durante una reunión de la Comunidad del Caribe y el Mercado Común (CARICOM), Henry anunció que renunciará una vez que se establezca un consejo de transición presidencial.
¿Cómo es la inseguridad en Haití en este momento?
La inestabilidad política y el poder sin control de las pandillas, alimentado en parte por sus vínculos con las élites políticas, han agravado la devastadora situación de seguridad, lo que a su vez ha significado que muchos haitianos enfrenten altos niveles de inseguridad alimentaria, un acceso cada vez más limitado a recursos ya de por sí escasos en educación, atención médica y empleo, así como la amenaza de secuestros y otros actos de violencia. Mientras tanto, los líderes de las pandillas siguen envalentonados por el entorno caótico y el aumento de las importaciones de armas y municiones, principalmente procedentes de Estados Unidos. Las pandillas se han apoderado de la mayor parte de la ciudad más grande de Haití, Puerto Príncipe, y tienen cada vez más influencia sobre la población, que se vuelve cada vez más desesperada por cualquier fuente de supervivencia. Además, la Policía Nacional de Haití, que también es blanco de ataques violentos por parte de las pandillas, no puede abordar los problemas de seguridad de la población en general.
¿Cuál es la situación actual de la Diócesis de Haití?
Desde la renuncia del obispo Duracin en 2017, la diócesis no ha sido dirigida por un obispo y, según los cánones de la Iglesia Episcopal, la autoridad eclesiástica recae en el Comité Permanente. Sin embargo, en los últimos años, las dinámicas internas han dado lugar a diferentes Comités Permanentes, cada uno de los cuales reclama su legitimidad. A través de la Oficina de Desarrollo Pastoral se siguen realizando esfuerzos para lograr la elección legítima de un obispo/a diocesano/a y la resolución de las disputas de liderazgo entre los dos comités permanentes rivales. En los últimos años, ha habido denuncias de tráfico de armas y corrupción, incluso contra algunos miembros de la diócesis.
¿Qué puedes hacer?
En primer lugar, hacemos un llamado a todos los episcopales de toda la Iglesia a orar por la diócesis de Haití y por los haitianos en todas partes.
- Oren por la paz y la estabilidad en la diócesis, para que se encuentre un camino hacia un liderazgo claro y sano.
- Oren por la paz y la estabilidad en el país, para que haya una solución pacífica a la crisis de la estructura de gobierno.
- Oren por todas las instituciones y organizaciones de la sociedad civil de Haití, que continúan brindando apoyo esencial a la población, como escuelas, centros médicos y programas que apoyan a los más vulnerables.
- Oren para que la comunidad internacional, en particular Estados Unidos y la Organización de Naciones Unidas —que con demasiada frecuencia han obstaculizado el liderazgo y las iniciativas haitianas—, ofrezcan apoyo de una manera que faculté a los haitianos y respalde seriamente las normas democráticas y a quienes están interesados en promoverlas.
¿De qué otra manera puedes mostrar tu apoyo?
Puedes conocer más sobre las formas en que la Iglesia Episcopal participa en Haití.
- En cuanto a la defensa de causas, la Oficina de Relaciones Gubernamentales de la Iglesia Episcopal, con sede en Washington, D.C., mantiene su compromiso de hacer oír la voz de los haitianos ante el Congreso y el Departamento de Estado, y aboga por el apoyo humanitario, las soluciones políticas lideradas por los haitianos y los principios democráticos. Puedes actuar a través de esta Alerta de Acción sobre Haití.
- En cuanto al apoyo financiero, la Agencia Episcopal de Beneficencia y Desarrollo trabaja a través de una red de socios de la iglesia, la comunidad y la sociedad civil para implementar programas de medios de vida, inclusión financiera y atención médica, además de proporcionar dinero en efectivo para alimentos. En todos sus esfuerzos, la Agencia Episcopal de Beneficencia y Desarrollo se mantiene atenta y sensible a los desafíos que enfrentan sus socios al brindar apoyo humanitario. Puedes obtener más información y hacer una donación aquí.
- Alentamos a los episcopales, tanto en Haití como a sus socios en los EE. UU., a seguir comprometidos con los ministerios que ya están apoyando a través de sus relaciones con la Iglesia en Haití. Este trabajo es más importante ahora que nunca.





