Carta del Miércoles de Ceniza del obispo presidente Sean Rowe

Carta del Miércoles de Ceniza del obispo presidente Sean Rowe

Miércoles de Ceniza de 2026

Querido pueblo de Dios en la Iglesia Episcopal:

Cuando Dios le dijo a Moisés que condujera a los antiguos israelitas fuera de la esclavitud en la tierra de Egipto, el faraón se interpuso en su camino. Ansiaba el poder y el control sobre el pueblo de Dios, y Éxodo nos relata que, cuanto más grave se volvía la situación, más se endurecía el corazón del faraón. Pese a la plaga de langostas y ranas y a todo tipo de calamidades sobrevenidas en la tierra de Egipto, el faraón siguió atrapado en su visión del mundo, en la que él y su poder ocupaban el centro de todo. No podía concebir que la imaginación de Dios era mucho más grande y extensa que la suya. No podía imaginar la liberación del pueblo de Dios ni la suya propia.

Hoy, en la colecta inicial de nuestro servicio del Miércoles de Ceniza, le pedimos a Dios que nos dé «corazones nuevos, penitentes». Cuando rezo esa oración, pienso en el corazón endurecido del faraón y, a veces, en el mío propio, y nunca tanto como este año.

En estos días, puede parecer que vivimos en un páramo de la imaginación del faraón. Vemos cómo los que tienen el mando y la autoridad propagan la violencia, la deshumanización y la injusticia en nuestras calles, y parece casi imposible no reaccionar sin dejarse llevar por las divisiones y la polarización que nuestros líderes políticos han promovido. Es fácil endurecer el corazón. Resulta tentador enojarse y dejarse llevar por la indignación, o volverse frío e indiferente.

Sin embargo, si nos alejamos de la imaginación del faraón y nos acercamos a la de Dios, encontramos un camino diferente. Jesús nos dice que amemos a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Con ese gran mandato, nos enseña que todos somos uno, que todos formamos parte del pueblo elegido de Dios y que, cuando nos odiamos y nos insultamos unos a otros, en realidad nos estamos destruyendo a nosotros mismos. El teólogo Howard Thurman, cuyo pensamiento ayudó a dar forma al movimiento por los derechos civiles, lo expresó así en su libro Jesus and the Disinherited (Jesús y los desheredados): «La lógica del desarrollo del odio es la muerte del espíritu y la desintegración de los valores éticos y morales».

No es fácil dejar atrás la imaginación del faraón y ese goteo tóxico de polarización que endurece nuestros corazones y nuestras mentes. La liberación que buscamos exige la conversión, es decir, la transformación de nuestros corazones. Podemos iniciar ese proceso en cualquier momento, pero la Cuaresma nos brinda la oportunidad de emprender esa labor juntos.

En el servicio del Miércoles de Ceniza del Libro de Oración Común de 1928, recurríamos al libro de Lamentaciones (5:21): “¡Haznos volver a ti, Señor, y volveremos!” Creo que cuando los episcopales volvemos, cuando ayunamos y oramos por la conversión de nuestros corazones, podemos dar buen testimonio a un mundo que ha sido doblegado por el poder del odio y la división.

El lunes de Semana Santa, varios de mis hermanos y hermanas obispos celebrarán liturgias públicas o servicios de oración para lamentar la violencia y el odio que han llegado a definir nuestra vida en común y para dar testimonio de nuestra convicción de que los cristianos debemos unirnos más allá de nuestras divisiones impías. Espero que, en la medida de lo posible, puedan asistir a un servicio cerca de donde se encuentren.

También organizaré un servicio a través de Zoom el Domingo de Ramos, 29 de marzo, a las 8 p. m., hora del este, para que podamos orar juntos por la bendición de Dios sobre nuestro testimonio. Pronto habrá más información al respecto.

Al igual que el apóstol Pablo, la conversión del corazón que debemos emprender puede comenzar con una luz cegadora, pero el cambio continuo que requiere es la obra de toda una vida y puede exigirnos todo lo que tenemos. En esta Cuaresma, oro para que Dios nos dé corazones nuevos y penitentes que nos sostengan mientras damos testimonio al mundo.

Fielmente,

Rvdmo. Sean W. Rowe
Obispo presidente