El Obispo/a Presidente de la Iglesia Episcopal, Katharine Jefferts Schori, ha publicado una carta pastoral dirigida a la Diócesis Episcopal de Carolina del Sur.
A continuación se presenta la carta pastoral del 15 de noviembre del Obispo/a Presidente.
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Katharine, sierva de Cristo, a los santos de Carolina del Sur.
Que la gracia, la misericordia y la paz de Jesucristo, nuestro Salvador, estén con todos ustedes.
Ustedes y los desafíos que enfrentan en Carolina del Sur permanecen en mis oraciones y en las de muchos, muchos episcopales. A medida que aumenta la confusión, me gustaría aclarar una serie de temas que, según tengo entendido, se están discutiendo.
1) Si bien algunos líderes han expresado su deseo de abandonar la Iglesia Episcopal, la Diócesis no se ha separado. No puede hacerlo por su propia iniciativa. La modificación, disolución o separación de una diócesis de la Iglesia Episcopal requiere el consentimiento de la Convención General, a la cual no se ha consultado. Entre los ejemplos de separación legítima de la Iglesia Episcopal se encuentran las diócesis de la Iglesia Episcopal en Filipinas, que se separaron de la Iglesia Episcopal en 1990 para formar una provincia autónoma de la Comunión anglicana. Otro ejemplo es la Diócesis de Liberia, que pasó de la Iglesia Episcopal a la Provincia de África Occidental, por consentimiento mutuo, en la década de 1980. Ambas forman ahora parte de la Comunión anglicana mundial y mantienen una relación basada en un pacto con la Iglesia Episcopal. Nada de eso ha ocurrido dentro de la Diócesis de Carolina del Sur.
Las decisiones «anunciadas» por los líderes de Carolina del Sur parecen ser respuestas unilaterales a la inquietud generada por las decisiones tomadas por la Convención General y/o las acciones de la Junta Disciplinaria en relación con el obispo Lawrence.
La Diócesis Episcopal de Carolina del Sur sigue siendo parte integrante de la Iglesia Episcopal, aunque varios de sus líderes se hayan marchado. Si queda plenamente claro que esos exlíderes han roto, de hecho, por completo sus lazos con la Iglesia Episcopal, se elegirán e instalarán nuevos líderes mediante una Convención Diocesana reconocida por toda la Iglesia Episcopal, de conformidad con nuestra Constitución y nuestros Cánones.
2) Quiero instar a cada feligrés/esa y clérigo de Carolina del Sur a que reconozca que, mientras desee permanecer en la Iglesia Episcopal, ningún líder, actual o anterior, puede exiliarlo, destituirlo o separarlo de ella sin su consentimiento. Esa decisión les corresponde únicamente a ustedes. Es una de las razones por las que hemos establecido controles y contrapesos sobre la autoridad de los clérigos/as, incluidos los obispos/as. En nuestra tradición, las decisiones sobre la Iglesia no se toman de manera unilateral.
El desacuerdo sobre diversos temas es normal en esta Iglesia y, históricamente, se ha considerado un signo saludable de diversidad. Desde los tiempos de la Iglesia primitiva hemos reconocido que ninguno de nosotros conoce plenamente la mente de Dios. Las principales luchas de la primera generación de cristianos giraron en torno a temas muy debatidos sobre la inclusión: ¿podían los incircuncisos ser miembros de pleno derecho? ¿Quiénes podían ser bautizados?
¡Por favor, sepan que la Iglesia Episcopal quiere que se queden!
Tu presencia contribuye a la capacidad de esta comunidad para discernir la voluntad de Dios, incluso si estás en total desacuerdo con alguna resolución aprobada por una Convención General en particular. Habrá otra Convención General en menos de tres años, y otra más después de esa. Nunca en la historia del cristianismo todos los fieles han estado de acuerdo en todo, ¡y dudo mucho que lleguemos a un acuerdo total sobre todo antes de reunirnos con los santos en la luz en la Segunda Venida de Jesús!
3) Estos líderes que aparentemente se están retirando han planteado una serie de acusaciones en torno a acciones de la Iglesia Episcopal en general. Estas se dividen en dos áreas: una tiene que ver con el obispo Mark Lawrence, en relación con sus acciones en Carolina del Sur, y la otra con varios obispos que presentaron declaraciones sobre el sistema de gobierno (estructura de gobierno) de la Iglesia Episcopal ante tribunales de Illinois y Texas. Se trata de asuntos totalmente distintos, regidos por procesos independientes.
Varios miembros de la Diócesis Episcopal de Carolina del Sur acusaron al obispo Lawrence de haber «abandonado la comunión de la Iglesia Episcopal» al realizar o tolerar acciones que repudian el sistema de gobierno (violan los cánones o las reglas) de la Iglesia Episcopal. Estas acciones se refieren al intento formal de separar a la Diócesis de Carolina del Sur, sus congregaciones y sus bienes de la Iglesia Episcopal en su conjunto sin su consentimiento. La Diócesis de Carolina del Sur es parte integrante de la Iglesia Episcopal, y ese estatus no puede modificarse sin la intervención de la Convención General.
Los procesos disciplinarios de esta Iglesia consideraron cuidadosamente los cargos que se le imputaban al obispo Lawrence, y la Junta Disciplinaria determinó que, efectivamente, había rechazado el sistema de gobierno de esta Iglesia. Por lo tanto, se convirtió en mi responsabilidad y obligación canónicas limitar («restringir») su capacidad formal para ejercer como obispo hasta que toda la Cámara de Obispos pueda examinar estos cargos. El obispo Lawrence cuenta con un plazo prolongado (60 días) durante el cual puede refutar esos cargos, y estoy dispuesto a responder positivamente ante cualquier indicio de que lo haya hecho.
El otro asunto se refiere a nueve obispos de la Iglesia Episcopal que han participado en presentaciones judiciales que niegan la naturaleza jerárquica de esta Iglesia. Algunos Comités Permanentes y otros obispos/as han presentado cargos contra esos nueve, y se les está pidiendo a las partes involucradas que acepten buscar una conciliación de conformidad con los cánones disciplinarios. Eso significa que los involucrados están tratando de encontrar una solución que ponga fin al proceso disciplinario. Creo que todos los involucrados ven esto como un esfuerzo positivo.
4) Se debe informar al clero de la Diócesis de Carolina del Sur que siguen siendo miembros de esta Iglesia hasta que renuncien a sus órdenes o sean destituidos mediante los procesos del Título IV. También pueden seguir contribuyendo al plan de pensiones de la Iglesia hasta dicha separación formal. En cualquier caso, las contribuciones realizadas mientras el miembro estuvo activo en la Iglesia Episcopal permanecen acumuladas en el plan y se podrá cobrar una pensión cuando las normas del plan lo permitan. La Iglesia Episcopal hará todo lo que esté a su alcance para apoyar al clero episcopal de Carolina del Sur que desee seguir siendo miembro de esta Iglesia.
5) Lo mismo se aplica a todos: la Iglesia Episcopal hará todo lo que esté a su alcance para apoyar a los episcopales leales que deseen seguir siendo miembros de esta Iglesia. Mi deseo, y el de la mayoría de los episcopales, es que cada miembro de esta Iglesia encuentre aquí un hogar que apoye su crecimiento espiritual en el amor de Dios en Cristo y en el amor al prójimo. La Iglesia Episcopal ha sido tradicionalmente lo suficientemente amplia y diversa como para acoger e incluir una gran variedad de formas de buscar ese crecimiento espiritual. Queremos que siga siendo así, porque creemos que tenemos una mayor oportunidad de discernir la guía del Espíritu Santo cuando hay voces diversas presentes.
Al mismo tiempo, reconocemos que una persona puede decidir que su crecimiento espiritual implica la necesidad de buscar otra comunidad de culto. Tras un discernimiento minucioso, si una persona decide que su camino la llevará a otra parte, nuestra tarea es bendecirla y orar por ella. No obstante, los santos nos han demostrado en general que la estabilidad —permanecer en la relación, incluso cuando es un desafío— es, en última instancia, la opción más saludable, aunque sea más difícil.
6) La Iglesia Episcopal y sus líderes están trabajando arduamente para mantener las puertas y las relaciones abiertas a todos los que deseen formar parte de este cuerpo. Estamos lejos de ser perfectos, pero creemos que tenemos una mayor oportunidad de arrepentimiento y redención en el diálogo con quienes piensan diferente o no están de acuerdo, porque creemos que es probable que Dios esté hablando a través de quienes nos rodean. Juntos oramos con la esperanza de descubrir un sentido más completo de la guía de Dios.
Les doy las gracias y oraré por su proceso de toma de decisiones. Sigo siendo
su sierva en Cristo,
La Rvdmo. Katharine Jefferts Schori
Obispo/a Presidente y Primado/a
la Iglesia Episcopal
15 de noviembre de 2012





