El Comité Nominador Conjunto para la Elección del Obispo Presidente (JNCPB, por su sigla en inglés) continúa su labor de preparar a la Iglesia Episcopal para la elección del 28º.Obispo Presidente en la Convención General de 2024.
A continuación se muestra el primero de los tres ensayos educativos que la JNCPB publicará este mes. Traza la trayectoria de cómo el cargo de Obispo Presidente ha cambiado y evolucionado desde ser el obispo principal por consagración que preside las reuniones de la Cámara de Obispos hasta el cargo electo y multifacético complejo que es en la actualidad.
El segundo ensayo describirá los roles, funciones y responsabilidades actuales del Obispo Presidente. El ensayo final establecerá el cronograma básico y los pasos para el proceso de nominación y elección.
Los miembros del comité agradecen a sus predecesores quienes, antes de la elección del obispo presidente Michael Curry en 2015, publicaron las versiones originales de estos ensayos. El comité agradece al obispo R. William Franklin, el autor, y a Sally Johnson y al obispo Ed Konieczny, copresidentes anteriores, por su autorización a que estos ensayos se actualicen y se vuelvan a publicar.
El JNCPB espera que todos los episcopales, y especialmente todos los miembros de la Convención General, se tomen el tiempo de leer estos ensayos para aprender la importancia de lo que haremos el próximo verano en la Convención General. Si tienen alguna pregunta o comentario que hacer sobre estos ensayos o sobre el quehacer del JNCPB, diríjanse a pb28@legacy.episcopalchurch.org.
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Véanse comunicados de prensa previos sobre la labor del comité
El JNCPB está compuesto por 20 personas. Cinco obispos fueron elegidos por la Cámara de Obispos y cinco clérigos y cinco laicos fueron elegidos por la Cámara de Diputados (Canon I.2.1.a). Dos miembros de entre 16 y 21 años fueron designados por la presidente de la Cámara de Diputados (Canon I.2.1.a). Tres miembros fueron designados conjuntamente por el Obispo Presidente y la presidente de la Cámara de Diputados «para garantizar la diversidad cultural y geográfica de la iglesia (Canon I.2.1.c)». Los miembros cumplen un mandato de tres años que concluye con la clausura de la 81ª. Convención General en Louisville, Kentucky.
Elección del Obispo Presidente en 2024: 1er. ensayo
El papel en evolución y el cambiante proceso de selección del Obispo Presidente
El papel actual del Obispo Presidente es funcionar como pastor, director ejecutivo y voz profética de la Iglesia Episcopal. El enfoque de este segundo artículo instructivo es cómo ha evolucionado el papel constitucional/canónico del Obispo Presidente durante los últimos 234 años.
Una vez, el Obispo Presidente era sólo el obispo principal, que presidía las reuniones de la Cámara de Obispos. Ahora, dirigido por la Convención General, el Obispo Presidente ocupa una posición multifacética, una posición que describimos en nuestro segundo artículo instructivo, nominado y elegido a través de los procedimientos actuales que describiremos en nuestro tercer artículo.
cánones, la liturgia, el acceso a la ordenación y mucho más han cambiado con el tiempo. El crecimiento de la Iglesia Episcopal, la asignación de más deberes al Obispo Presidente a medida que la misión se ha expandido, y la forma en que nosotros, como episcopales, deseamos ser entendidos en la más extensa Comunión Anglicana, todos [estos factores] han desempeñado un papel en este complejo proceso.
Cómo ha cambiado el papel
- Desde finales del siglo XVIII hasta mediados del siglo XIX
La primera referencia conocida al término «Obispo Presidente» se encuentra en la rúbrica para la consagración de una obispo agregada al libro de oraciones en 1792. El obispo William White firmó las actas de la Convención General de 1795 como «Obispo presidente». (La «p» no se escribió con mayúscula de manera regular hasta la segunda mitad del siglo XIX). El obispo presidente era el obispo principal en orden de consagración, que ocupaba el cargo de por vida.
Otras responsabilidades, además de presidir la Cámara de Obispos y fungir como consagrante principal en las ordenaciones episcopales (formalizado en un canon de 1820), fueron agregadas gradualmente por subsecuentes convenciones generales:
* Tener autoridad para convocar reuniones especiales de la Convención General (1799).
* Emitir cartas pastorales en nombre de la Iglesia (1808).
* Servir como presidente de la «Sociedad Misionera Protestante Episcopal en los Estados Unidos» (1820).
* Recibir las acusaciones en el juicio de un obispo (1841).
Así, se plantaron las semillas de los aspectos presidenciales, litúrgicos, misioneros y disciplinarios del cargo.
- Desde mediados del siglo XIX hasta 1919
En 1856 el canon «El juicio de un obispo» encargó al Obispo Presidente que eligiera una junta de indagación de 16 personas para investigar los cargos contra un obispo.
En 1859, por primera vez, al Obispo Presidente se le otorgó jurisdicción sobre una congregación y un clero fuera de los límites de la diócesis del Obispo Presidente. Específicamente, fue el Canon V del Título III, aprobado en la Convención General de 1859, que otorgó al Obispo Presidente autoridad sobre la congregación estadounidense en París y sobre cualquier otra congregación extranjera que así se lo pidiera a la Convención General o al Obispo Presidente.
En 1871, por primera vez, la Convención General aprobó una asignación económica para los gastos del Obispo Presidente ($500).
En 1895, a pesar de estas adiciones en las áreas de autoridad en el extranjero, finanzas y disciplina, que apuntaban en la dirección de un rol más destacado a fines del siglo XIX, el cargo aún se definía como «el obispo principal de la Iglesia Episcopal, en orden de consagración, que ocupa el cargo de por vida a menos que renuncie o sea destituido de su cargo por el voto de la mayoría de los obispos».
1919: Entre las resoluciones aprobadas por la Convención General en 1919 se encuentra una enmienda a la Constitución que prevé la elección del Obispo Presidente y los cánones que establecen (a) un límite de edad para el servicio y (b) un período de servicio. Esta convención también aprobó el Canon 60, en el que los deberes del Obispo Presidente se convirtieron también en los deberes del presidente del Consejo Nacional recién creado con 24 miembros (ahora el Consejo Ejecutivo). El Obispo Presidente debía administrar y coordinar la obra misional, educativa y social de la Iglesia. El primer obispo presidente electo, John Gardner Murray, asumió el cargo el 1 de enero de 1926.
1967: La Convención General de 1967 fue tan importante para una mayor definición del papel del Obispo Presidente como lo había sido la convención de 1919. El Canon I.2.4 se amplió en gran medida de tres maneras. Primero, al Obispo Presidente se le denominaba ahora «pastor principal», lo que implicaba la responsabilidad pastoral de toda la Iglesia, no solo de la Cámara de Obispos. En segundo lugar, se le dio al Obispo Presidente la responsabilidad de dirigir la iniciación y el desarrollo de la política y la estrategia (esta responsabilidad la ejercerá con el Consejo Ejecutivo). Tercero, el Obispo Presidente quedó autorizado a hablar la palabra de Dios «a la Iglesia y al mundo» y a hacerlo como su «principal representante». Habían surgido tres imágenes claras del oficio: pastor principal, director ejecutivo y líder profético.
1982: Una resolución de la Convención General de 1982 enmendó el Canon I.2.4 para que diga: «El Obispo Presidente de la Iglesia será el Pastor Principal y Primado de la misma…». La razón de este cambio fue darle al cargo la paridad con otros líderes de la Comunión Anglicana con respecto al título de «primado». En este debate, la Convención General se negó a cambiar el título a «arzobispo». La adición de «primado» tenía como objetivo principal aclarar a la Comunión Anglicana que nuestro Obispo Presidente tenía el estatus de Primado (un cargo en otras provincias anglicanas), pero que la adición del título no otorgaba más autoridad o poder al Obispo Presidente.
1997: La Convención General de 1997 aprobó varias enmiendas canónicas, la mayoría de las cuales forman la base de los Cánones aún vigentes en la actualidad en cuanto a la función del Obispo Presidente y del Consejo Ejecutivo. Se modificó el Canon I.2.4(a)(1) para establecer que el Obispo Presidente «estará encargado de hablar en nombre de la Iglesia respecto a las políticas, estrategias y programas autorizados por la Convención General». Además, se enmendó el Canon I.4.3(a) para disponer que, además de ser el director y presidente del Consejo Ejecutivo, el Obispo Presidente ahora también era «el director ejecutivo» del Consejo Ejecutivo.
Duración del período
Antes de 1895: ocupa el cargo de por vida
1895: «El obispo principal de la Iglesia Episcopal, en orden de consagración, ocupa el cargo de por vida a menos que renuncie o sea destituido de su cargo por el voto de la mayoría de los obispos».
1919: el Canon 60 fijó el mandato del Obispo Presidente en seis años.
1937: La Convención General cambió la extensión del mandato para que durara hasta que el Obispo Presidente cumpliera 68 años.
1967: La Convención General de 1967 fijó el mandato en 12 años. Edmund Browning fue el único obispo presidente en prestar servicios durante 12 años después de este cambio. Sus dos predecesores dimitieron antes de que finalizaran sus mandatos.
1994: La Convención General redujo el período a nueve años.
Edad de jubilación obligatoria
Hasta 1919: prestaba servicios hasta la muerte
1919: 70 años
1937: 68 años
1967: 65 años
1985: 70 años
2006: 72 años
Renuncia de la diócesis
1907: La Convención General de 1907 enmendó el Artículo I.3 de la Constitución para permitir que la diócesis del Obispo Presidente eligiera inmediatamente un coadjutor para desempeñar las responsabilidades diocesanas del Obispo Presidente.
1937: La disposición constitucional de 1907 se convirtió en una disposición canónica, y el Canon se modificó para exigir la elección de un coadjutor para relevar al Obispo Presidente de todos los deberes en la diócesis que requerían la presencia del obispo.
1943: Se aprobó el Canon 18 que requiere que un obispo, al ser elegido Obispo Presidente, renuncie a la sede diocesana y a su jurisdicción.
Proceso electoral
Antes de 1919: Sin proceso electoral.
1919: Una enmienda a la constitución en 1919 requería que «la Cámara de Obispos elegirá a uno de los obispos que tengan jurisdicción dentro de los Estados Unidos para que sea el Obispo Presidente por el voto de la mayoría de todos los obispos con derecho a voto en la Cámara de Obispos, dicha elección estará sujeta a la confirmación de la Cámara de Diputados».
1919 a 1985: Al informar su elección a la Cámara de Diputados, los obispos no informaron el número de votos emitidos ni el recuento de votos de todos los candidatos en cada votación. Las deliberaciones electorales de la Cámara de Obispos no se mantuvieron por escrito
1997: A principios de la Convención General de 1997, se enmendó el canon sobre la elección del Obispo Presidente para exigir que se informara a la Cámara de Diputados el número de votos emitidos en cada votación para cada candidato. Como resultado, las boletas en la elección de Frank Griswold como Obispo Presidente en la Cámara de Obispos más adelante en esa Convención se hicieron públicas, por primera vez y en lo sucesivo.
Conclusión
A lo largo de esta larga evolución, siempre ha estado claro que el cargo de Obispo Presidente es parte de la autoridad más amplia de la Convención General, no superior a ella. Esto es diferente al papel de cualquier otro primado en la Comunión Anglicana. Una reafirmación de esta distinción subyace tras el rechazo del término «arzobispo» en 1982, durante el debate sobre la adición de «primado» a la descripción del cargo.
El trabajo, la iniciación, los proyectos y el liderazgo del Obispo Presidente siempre están sujetos a la Constitución y los Cánones y otras directivas de la Convención General. La Convención General marca el rumbo de la Iglesia. Es deber del Obispo Presidente funcionar como pastor, director ejecutivo y voz profética cuyas declaraciones deben ser siempre congruentes con las de la Convención General.





