La Iglesia Episcopal se une a la demanda de libertad religiosa que desafía las medidas de ejecución del ICE en las iglesias

La Iglesia Episcopal se une a la demanda de libertad religiosa que desafía las medidas de ejecución del ICE en las iglesias

La Iglesia Episcopal se encuentra entre docenas de querellantes de varias agrupaciones religiosas en una demanda que impugna la reciente rescisión de directrices del gobierno de EE.UU. que limitaban la aplicación de leyes de inmigración  en áreas sensibles como iglesias, escuelas y hospitales. El Instituto de Defensa y Protección Constitucional de Georgetown Law presentó esta mañana la demanda ante el Tribunal Federal del distrito de Columbia.

Las agrupaciones religiosas que se unen a esta demanda afirman que las acciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE por su sigla en inglés) en lugares de culto y en su entorno sin una orden judicial gravan el ejercicio religioso en violación de la Primera Enmienda y la Ley de Restauración de la Libertad Religiosa. La denuncia, presentada contra el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos, arguye que estas acciones coercitivas interfieren con la capacidad de los demandantes para cumplir con el mandato religioso de dar acogida y servir a inmigrantes.

Refiriéndose a esta demanda, el obispo primado de la Iglesia Episcopal, Sean Rowe, dijo que en el reino de Dios, los inmigrantes y refugiados no están en los márgenes, temerosos y solos, sino que son el centro mismo de la historia de Dios. 

«Creemos que sus luchas revelan el corazón de Dios y no podemos adorar libremente si algunos de nosotros vivimos con miedo», dijo. «Buscamos la capacidad de reunirnos plenamente y seguir el mandato de Jesús de amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos».

Tal como se alega en la demanda, hay congregaciones episcopales en todo Estados Unidos que ya han visto una disminución en la asistencia a los oficios de culto y a los ministerios de servicio social debido al temor a las acciones del ICE. En algunos lugares, incluso los feligreses con estatus legal documentado eligen quedarse en casa por temor a ser arrestados por error debido a su apariencia.

«Acoger al forastero no es un acto político, es una sagrada obligación. Cuando los inmigrantes cruzan las puertas de nuestra iglesia, no entran como extraños; entran en el corazón de nuestra fe, donde su dignidad y sus historias son aceptadas como reflejos del amor de Dios», dijo Julia Ayala Harris, presidente de la Cámara de Diputados de la Iglesia Episcopal. «Esta demanda tiene como objetivo proteger nuestra capacidad de vivir el Evangelio sin miedo ni interferencias».

Los co-demandantes incluyen a representantes de muchas tradiciones cristianas y judías, entre ellos bautistas, hermanos, discípulos, evangélicos, luteranos, menonitas, metodistas, cuáqueros, presbiterianos, unitarios universalistas, la Conferencia Central de Rabinos Americanos, la Sinagoga de la Comunidad Kehilla, el judaísmo reconstruccionista y la Unión por el Judaísmo Reformado.

«Los gobernantes de nuestros días nos dicen que los ricos serán los primeros, que la compasión es una debilidad, que deberíamos considerar a los inmigrantes y forasteros entre nosotros con miedo y desprecio», dijo el obispo Rowe. «Pero les pido a todos que veamos que nuestra verdadera ciudadanía está en el reino de Dios, donde los mansos heredarán la tierra, los misericordiosos recibirán misericordia y los cautivos serán liberados».