Salvaguardar la democracia: Un llamado a evitar la injerencia electoral y la violencia (2024)

A medida que avanzamos en otra temporada electoral, la Iglesia Episcopal insta a todos los ciudadanos a defender los principios fundamentales de nuestra democracia. Una de las piedras angulares de nuestro sistema democrático es la transferencia pacífica y ordenada del poder, que ha sido un sello distintivo de la estructura de gobierno estadounidense durante siglos.

La interferencia y la perturbación de las elecciones, ya sea mediante la difusión de desinformación u otras tácticas maliciosas, representan una amenaza significativa para la integridad de nuestro proceso democrático. Dichas acciones socavan la capacidad de los votantes para tomar decisiones informadas y erosionan la confianza pública en nuestro sistema electoral. Es crucial que nos mantengamos alertas ante las campañas de desinformación dirigidas y los intentos de manipular el comportamiento de los votantes mediante información falsa o engañosa. También debemos trabajar colectivamente para reforzar la confianza en los procedimientos electorales.

La violencia política no tiene cabida en una democracia sana. Amenaza no solo la seguridad física de las personas, sino que también pone en peligro los cimientos mismos de nuestra sociedad. Debemos rechazar categóricamente cualquier llamado a la violencia o acto de violencia relacionado con las elecciones, independientemente de su origen o propósito. Nuestro compromiso con un proceso electoral pacífico es esencial para mantener la cohesión social y la confianza en la estructura de gobierno.

La transferencia estable y pacífica del poder entre administraciones es fundamental para el funcionamiento de nuestra democracia. Este proceso demuestra la fortaleza y la resiliencia de nuestras instituciones democráticas, garantiza la continuidad en la estructura de gobierno y refuerza la fe del público en el sistema electoral. Una transición sin contratiempos es vital para mantener la estabilidad y fomentar un sentido de unidad entre los ciudadanos.

Como personas de fe y como ciudadanos comprometidos, tenemos el deber tanto moral como cívico de mantenernos informados buscando información confiable y basada en hechos, proveniente de fuentes creíbles. Es importante pensar críticamente sobre la información que encontramos, evaluándola cuidadosamente antes de compartirla o actuar en consecuencia. Participar respetuosamente en el discurso político es esencial; debemos abordar los puntos de vista diferentes con curiosidad y compartir nuestras perspectivas con confianza, claridad y humildad.

Además, debemos ser proactivos al reportar cualquier inquietud relacionada con presuntas interferencias electorales o amenazas de violencia a las autoridades correspondientes. Ejercer nuestro derecho al voto no es solo un privilegio, sino también una responsabilidad. Utilicen el 866-OUR-VOTE como un recurso clave durante este período.

La Iglesia Episcopal reconoce la participación política como un acto de mayordomía cristiana. Al trabajar juntos para prevenir la interferencia electoral y la violencia, podemos ayudar a garantizar que nuestra democracia se mantenga fuerte, vibrante y fiel a sus principios fundacionales.

Recordemos que estamos llamados a seguir a un Dios de la verdad y a ser honestos y justos en nuestro trato con los demás. Esforcémonos por ser faros de integridad, honestidad y respeto, trabajando juntos para preservar los valores democráticos que desde hace mucho han sido el fundamento de nuestra nación.

Troy Collazo, asesor de políticas