El Obispo/a Presidente escribe a los candidatos presidenciales

El Obispo/a Presidente de la Iglesia Episcopal, Katharine Jefferts Schori, ha escrito a los candidatos presidenciales, instando al presidente Barack Obama y al honorable Mitt Romney «a que aprovechen el foro del debate para expresar un firme apoyo a una solución justa y pacífica del conflicto árabe-israelí-palestino, así como un plan claro sobre cómo trabajarían para respaldar ese objetivo en los próximos cuatro años».

 

A continuación se presenta el texto de la carta:

 

                                                                                                                12 de octubre de 2012

 

 

El honorable Barack Obama El honorable Mitt Romney

a la atención de Obama for America a la atención de Romney for President

Apartado postal 803638 Apartado postal 149756

Chicago, IL 60686 Boston, MA 02114-9756

 

Estimados Sr. Presidente y gobernador Romney:

 

Mientras cada uno de ustedes se prepara para los dos debates presidenciales que quedan, les escribo para instarlos a que aprovechen el foro de los debates para expresar un firme apoyo a una solución justa y pacífica al conflicto árabe-israelí-palestino, así como un plan claro sobre cómo trabajarían para respaldar ese objetivo en los próximos cuatro años.

Si bien la inestable situación política en todo el Medio Oriente se ha convertido en un tema clave en la campaña de este año, me preocupa la relativa ausencia de discusión sobre un conflicto que es fundamental para el futuro de esa región.  Esta semana, los líderes palestinos han manifestado su disposición a considerar un regreso a la mesa de negociaciones, y será vital que el próximo presidente dé prioridad al relanzamiento del proceso de paz y exponga una visión clara sobre cómo el liderazgo diplomático estadounidense puede apoyar y alentar las negociaciones.

El apoyo a una solución de dos Estados es la política compartida por el gobierno de Estados Unidos, el gobierno de Israel y la Autoridad Nacional Palestina.  Los contornos de dicha solución deben quedar claros para todos: un Israel seguro y universalmente reconocido, la patria del pueblo judío, junto a un Estado palestino viable, contiguo e independiente, con una Jerusalén compartida como capital de ambos Estados. A pesar del reconocimiento generalizado de que una solución debe reflejar este objetivo, el progreso hacia él sigue siendo difícil de alcanzar. 

Mientras tanto, el nivel de tensión en el conflicto ha aumentado. Varias tendencias actuales son motivo de gran alarma, entre ellas la amenaza a la seguridad de Israel por parte de otros actores de la región, sobre todo un Irán con armas nucleares; la construcción continua de asentamientos israelíes, particularmente en Jerusalén y sus alrededores, a un ritmo y con un patrón que complican la contigüidad territorial de un futuro Estado palestino; los niveles inaceptables de violencia por todas las partes; y el desastre humanitario en la Franja de Gaza. Cada uno de estos factores complica la tarea de las negociaciones de paz, y cada día que pasa hace que sea más difícil alcanzar una solución definitiva.

Si bien sigue siendo fundamentalmente cierto que solo la negociación bilateral directa entre los propios israelíes y palestinos puede lograr una paz justa y duradera, la historia deja claro que el liderazgo político estadounidense tiene el poder de desempeñar un papel catalizador al apoyar la labor de los pacificadores/as.   Al presentar sus políticas de política exterior al pueblo estadounidense, lo insto a que aborde específicamente cómo trabajaría con los socios de nuestra nación en el Cuarteto para la Paz en el Medio Oriente a fin de apoyar la reanudación y la conclusión exitosa de las negociaciones.  Le insto a ser lo más específico posible, tomando en cuenta no solo las complejidades de los temas que deben resolver las partes, sino también el impacto de factores como las próximas elecciones israelíes, la división política palestina, el creciente malestar y el extremismo en la región, y las trágicas dimensiones humanitarias del conflicto.

Como Obispo/a Presidente de la Iglesia Episcopal, dirijo una comunidad de fe que tiene una preocupación especial por la resolución pacífica de este largo y devastador conflicto.  La Diócesis Episcopal de Jerusalén, socia de nuestra Iglesia en la región, se ha mantenido durante décadas como una voz de paz y moderación —y como un importante proveedor de atención médica, educación y servicios sociales— en medio de las diversas inestabilidades de la región.  La Diócesis de Jerusalén, junto con sus socios episcopales y anglicanos en Estados Unidos y en todo el mundo, trabaja para fomentar el entendimiento y la reconciliación a través de estas formas de servicio humano, tanto en Israel y los territorios palestinos como en Jordania, Líbano y Siria.  El obispo anglicano de Jerusalén, el Rvdmo. Suheil Dawani, ha descrito el papel de los cristianos en Tierra Santa como «colaborar con personas de otras religiones para alentar a los políticos a dejar de lado la política y encontrarse en un punto medio, donde todas las personas sean iguales».

Creo que el próximo presidente de Estados Unidos tiene la oportunidad y la responsabilidad de ayudar a que esta visión de reconciliación se haga realidad.  La paz y la estabilidad de la región, la seguridad y la dignidad humana de quienes viven en medio de este conflicto, y el carácter moral de nuestra propia nación requieren el compromiso total de Estados Unidos y de su presidente en la resolución del conflicto. ¡Ojalá volviéramos a ser reconocidos como constructores de paz en el escenario mundial!

Tengan la certeza de que mis oraciones están con cada uno de ustedes, y con nuestra nación, en estos últimos días de la Campaña, sin duda desafiantes y personalmente costosos. Sigo siendo

 

Su sierva en Cristo

 

La Rvdmo. Katharine Jefferts Schori

Obispo/a Presidente

la Iglesia Episcopal