Si Dios no fuera mi socorro, ya habitaría yo en el reino del silencio. Cuando decía « mi pie resbala », tu amor, Señor, fue mi sustento. En medio de mis ansiedades, tu consuelo me deleita. (Salmo 94:17-19)
Acompáñenos cada semana mientras compartimos nuevas oraciones por las personas más vulnerables entre nosotros, por quienes afrontan desafíos, miedos y amenazas. Recordaremos muchos de los daños que se están produciendo y reconoceremos lo que se está eliminando, perdiendo o poniendo en peligro.
Estas oraciones no sustituyen a la acción; su propósito es, más bien, ofrecer un espacio para el arraigo y el discernimiento mientras intentamos sostenernos mutuamente en el amor y a la manera de Cristo.
Únase por Zoom cada lunes a las 11:45 h ET para escuchar las oraciones en voz alta, en el contexto de una liturgia sencilla, rezadas por los miembros de la Comunidad de Francisco y Clara.

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Por que, cuando haya desacuerdo, no haya desprecio
Dios de la verdad, cuyo Hijo nos enseñó a hablar con valentía y a amar incluso a quienes se oponen a nosotros, oramos por nuestra vida común en tiempos de división política. Protégenos de la propaganda y de la falsedad deliberada, de las palabras destinadas a humillar en lugar de persuadir y de la ira que convierte el desacuerdo en desprecio. Concédeles integridad a candidatos, líderes, comentaristas y a todos los que le dan forma al debate público, para que puedan hablar con veracidad y resistirse a explotar el temor para obtener ventaja. Enséñanos a disentir sin deshumanizar, a escuchar sin renunciar a nuestras convicciones y a debatir temas difíciles con honestidad y respeto. Cuando tengamos la tentación de ver a los oponentes políticos como enemigos, recuérdanos que son nuestros vecinos. Por tu EspírituSanto, haz que nuestras palabras sean instrumentos de comprensión y no de división, y danos el valor para buscar la verdad juntos, incluso cuando no estemos de acuerdo. A través de Jesucristo, el Verbo encarnado. Amén.
Por la paz y la reconciliación en Myanmar
Dios de la esperanza, cuyo Hijo Jesucristo derribó los muros que nos dividen, siembra semillas de paz en Myanmar y dale a su pueblo la fortaleza para cultivarlas a fin de desarrollar la justicia y la reconciliación. Donde el sufrimiento es con demasiada frecuencia invisible, ábrenos los ojos y no permitas que desviemos la mirada. Donde los hermanos y las hermanas se encuentran en líneas opuestas de batalla en medio de arraigadas diferencias de etnia, autonomía y división política, abre caminos hacia el diálogo y la unidad. Donde las tierras raras, el jade y otros recursos enriquecen apersonas armadas, rompe los lazos entre la riqueza y el financiamiento de la guerra, y ayuda al pueblo de Myanmar a dirigir esa riqueza hacia el florecimiento de su propia gente. Concédeles sabiduría y valor a los gobiernos e industrias del extranjero cuyas decisiones dan forma a estas cadenas de suministro para que el beneficio nunca prevalezca sobre lavida humana. Eleva a los pacificadores, protege a quienes trabajan por una paz justa y conduce a Myanmar hacia la libertad y la unidad. Amén.
Por los niños y las familias del Líbano
Dios de paz, cuyo Hijo reunió a los niños en sus brazos y nos llamó a la obra de reconciliación, oramos por el pueblo del Líbano en medio de la violencia renovada. Recibe a quienes han sido asesinados, consuela a los que lloran y sana a los heridos. Protege a los civiles que viven bajo la amenaza de nuevos ataques, y recuerda especialmente a los niños cuyos hogares, escuelas y sentido de seguridad se han visto perturbados por la guerra. Permanece cerca de las familias que han sido desplazadas una y otra vez, incluidas las que se refugian en escuelas al inicio de un nuevo año escolar.Fortalece a todos los que ofrecen refugio, educación, atención médica y ayuda. Aleja a quienes empuñan armas para que no ejerzan más violencia. Concédeles valor y sabiduría a todos los que trabajan por una paz duradera, para que las familias puedan regresar a sus hogares, los niños puedan volver seguros a sus aulas y las comunidades puedan comenzara reconstruirse. A través de Jesucristo, el Príncipe de la Paz. Amén.





