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Estudio Bíblico: Propio 14 (A) – 9 de agosto de 2026
August 09, 2026
LCR: Génesis 37:1-4, 12-28; Salmo 105:1-6, 16-22, 45b; Romanos 10:5-15; Mateo 14:22-33

Oración inicial |
Concédenos, Dios de justicia, el ánimo de pensar y hacer siempre lo justo; y así nosotros, que sin ti no existiríamos, recibamos de ti el poder de vivir de acuerdo a tus deseos; por Jesucristo nuestro Señor, que contigo y el Espíritu Santo vive y reina, un solo Dios, ahora y siempre. Amén.
Contexto |
Uno de los temas principales del Evangelio de Mateo es la conexión entre Jesús y la tradición bíblica del antiguo Israel. De todos los evangelios, el de Mateo es el que contiene más referencias a las Escrituras hebreas, y a menudo se enfoca en las formas en que Jesús cumple las promesas de esas Escrituras. Los lectores de hoy deben tener cuidado de reconocer la interpretación que hace Mateo de este cumplimiento bíblico sin borrar otros significados atribuidos por los antiguos israelitas o por la tradición del judaísmo rabínico que se desarrolló en paralelo al cristianismo a lo largo de los siglos.
Mateo nos invita a imaginar la naturaleza y el carácter esenciales de Dios, quien se movía sobre las aguas de la creación (Gén 1:1), quien llamó a un pueblo a una relación de alianza (Gén 17:1-8; Deut 7:9), quien liberó a ese pueblo de la esclavitud (Éx 3:17; 15:13) y quien, una y otra vez, envió profetas para comunicar al pueblo cómo debía vivir (Isaías 58:6-14; Amós 5:14-15; Miqueas 6:8). Según Mateo, Dios ha estado contando desde el principio la historia de la relación, la liberación y la vida abundante para todos, y esa historia continúa a través de la vida y el ministerio de Jesús.
A lo largo del Evangelio de Mateo, Jesús nos enseña cómo entender a Dios, cómo ver los hilos de la compasión, el amor inquebrantable, la liberación y la justicia de Dios. Estos temas se entrelazan en el tejido de las Escrituras y se revelan en el reino de Dios. El shalom de la vida abundante se puede experimentar cuando seguimos el ejemplo de Jesús y practicamos la compasión, el amor, la liberación y la justicia dentro de nuestras comunidades.
Reflexión teológica |
El relato de Mateo sobre el milagro de Jesús caminando sobre el agua sigue inmediatamente después de otros dos acontecimientos notables: cuando Jesús se entera de la muerte de Juan el Bautista y cuando alimenta a la multitud de cinco mil hombres, además de mujeres y niños. Cuando Jesús escucha por primera vez la noticia de la muerte de Juan, intenta alejarse de la multitud para orar, pero la gente lo rodea. Al ser testigo de las necesidades de la multitud, Jesús siente compasión por ellos (Mateo 14:14) y satisface sus necesidades de sanación y alimento. Tan pronto como termina esa labor (v. 22), sube a sus discípulos a una barca y se retira a la montaña para orar en soledad —una alusión textual a Moisés subiendo al monte Sinaí para orar (Éxodo 32:30-4). En esta búsqueda intencional del descanso, Jesús nos invita a dar prioridad al descanso sagrado. La labor ministerial es agotadora, y es esencial que las personas se dediquen a ciclos de descanso y recuperación intencionales para evitar el agotamiento, especialmente cuando atraviesan un duelo.
Luego, temprano por la mañana, antes del amanecer, Jesús se dirige a reunirse con sus discípulos en la barca y revela su dominio sobre la creación al caminar sobre la superficie del agua (v. 25) y, más tarde, al calmar los vientos y las olas (v. 32). Cuando los discípulos gritan alarmados, pensando que están viendo un fantasma (v. 26), Jesús los tranquiliza diciendo: «¡Calma! ¡Soy yo: no tengan miedo!» (v. 27). Nuestra traducción al inglés del texto griego, egō eimi —traducido más literalmente como «Yo soy»— oscurece la alusión en este texto al nombre de Dios revelado a Moisés desde la zarza ardiente (Éxodo 3:14). En esta historia, Jesús no solo está realizando un signo milagroso al caminar sobre el agua, sino que también está revelando su conexión con Dios, quien creó y gobierna las aguas (Job 38:8, 16; Éxodo 15:8; Salmos 77:14, 19). Esta revelación lleva a los discípulos a darse cuenta y exclamar que él es, verdaderamente, el Hijo de Dios (v. 33).
El intento de Pedro de participar en caminar sobre las aguas es tanto una demostración de su fe en el poder de Jesús como una prueba de ese poder, como si Pedro solo pudiera creer en el milagro de Jesús si también participara en él. Cuando el viento y las olas se vuelven abrumadores, desplazando su fe con miedo, Pedro clama a Jesús pidiendo ayuda, haciéndose eco de los gritos de muchos salmistas que temen que las aguas estén a punto de tragárselos (Sal 6:4; 69:1; 116:4). Jesús extiende la mano hacia Pedro, sacándolo de su miedo y llevándolo a la seguridad de la barca. La fe de Pedro en su propia capacidad para imitar a Jesús pudo haber vacilado, pero su fe en la capacidad y la disposición de Jesús para salvarlo era firme. Nuestra propia fe puede vacilar, y tal vez nos preocupe no tener lo que se necesita para seguir a Jesús, pero nada nos separará de la salvación que Jesús nos ofrece.
Preguntas para la reflexión |
- ¿De qué maneras puedes dar prioridad al descanso y la renovación en tu vida, para reponer tus recursos espirituales?
- ¿Recuerdas algún momento en el que clamaste a Dios pidiendo ayuda en un momento de necesidad desesperada? ¿Confías en que Dios te ayudará hoy? ¿Cómo sientes esa confianza en tu cuerpo?
- ¿Cuándo te ha sacado Jesús del agua?
- ¿De qué manera este relato del Evangelio continúa la historia que Dios ha estado contando a lo largo de la historia? ¿Qué momentos de tu vida se conectan con la gran historia del amor de Dios?
La fe en la práctica |
Esta semana, evalúa tu necesidad de descanso e identifica tres formas específicas de recuperar tu salud espiritual, mental y física. Piensa en las actividades, las personas o los lugares que te ayudan a sentirte cerca de Dios, e imagina cómo podrías integrarlos más en tu vida diaria. Escribe Romanos 10:13 en una nota adhesiva y colócala en algún lugar donde la veas todos los días: el espejo de tu baño o el tablero de tu auto. Cuando te sientas abrumado, lee ese versículo en voz alta.
Kelly Lauer es diácona en la Diócesis de Los Ángeles y está discerniendo su llamado al ministerio parroquial. Recientemente terminó una maestría en teología en la Church Divinity School of the Pacific. Además de desempeñar su labor como diácona, trabajar a tiempo completo en la administración de una universidad y criar junto a su cónyuge a dos adolescentes, a Kelly le gusta crear arte y componer música.
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