Estudio Bíblico: Propio 27 (A) – 8 de noviembre de 2026

[RCL] Josué 24:1-3a, 14-25; Salmo 78:1-7; 1 Tesalonicenses 4:13-18; Mateo 25:1-13

¿Qué significant preparers para el regreso de Cristo?

Oración inicial | 

Supremo Dios, cuyo Hijo bendito vino al mundo a deshacer las obras del demonio y hacernos tus hijas e hijos, herederos de la vida eterna: Concede que, con esta esperanza, seamos tan puros como él; para que cuando vuelva lleno de poder y gloria seamos, como él, transformados en su reino glorioso y eterno; donde contigo y el Espíritu Santo vive y reina, un solo Dios, ahora y siempre. Amén.

Contexto |

En Mateo 24, Jesús les dice a los discípulos que algún día el Templo será destruido, por lo que ellos le preguntan: «Queremos que nos digas cuándo va a ocurrir esto. ¿Cuál será la señal de tu regreso y del fin del mundo?» (Mateo 24:3).

Algunas preguntas son demasiado grandes para una respuesta sencilla. En el Nuevo Testamento, cuando alguien le hace una pregunta a Jesús una pregunta, rara vez responde de manera directa. A veces responde con otra pregunta, pero otras veces responde con una historia. El pasaje del Evangelio de Mateo 25:1-13 es una de estas historias, llamada parábola.

Las parábolas son como una lente a través de la cual se puede ver la complejidad de una pregunta. A menudo se cuentan varias parábolas se cuentan una tras otra, con el fin de demostrar la pluralidad de lentes posibles. Pueden a veces parecen una alegoría sencilla, pero con frecuencia contienen elementos inquietantes o partes que parecen no tener sentido. Estos pasajes inquietantes son una invitación a profundizar. A veces, después de contar la parábola, el propio Jesús sugiere una interpretación, y otras veces no lo hace.

Las primeras comunidades cristianas se habrían planteado la misma pregunta que los discípulos: ¿Cuándo regresará Jesús? ¿Y cómo será el fin de las cosas? La parábola de las diez doncellas es una respuesta difícil a esta pregunta sin duda difícil. Las otras parábolas de esta serie —como la parábola de los talentos y la parábola del siervo infiel— se centran en cómo viven los personajes mientras el amo está ausente, si han sido misericordiosos o sabios. Esta historia, sin embargo, utiliza la imagen de una boda para desarrollar su narrativa. En Galilea, las bodas eran celebraciones de alegría y festines, abiertas a toda la comunidad. Las procesiones nupciales, tal como se describe en esta historia, eran una antigua costumbre en la que la novia y sus damas de honor esperaban a que el novio llegara a su casa para llevarla a la suya, donde se celebraría el banquete de bodas celebraría.

Reflexión teológica |

Esta parábola comienza (v. 1) con una descripción de los personajes. Tenemos a las diez jóvenes, las damas de honor, y tenemos al novio. Llama la atención la ausencia de la novia. La literatura del Antiguo Testamento a menudo se refiere al pueblo de Israel como la novia del Señor, como en el profeta Oseas. Los primeros escritores de la Iglesia también entendían que la Iglesia era la novia de Cristo, recurriendo a libros como el Cantar de los Cantares como una alegoría de la relación entre Dios y la Iglesia. Así que, en medio de esta imaginería nupcial, el lector se pregunta: ¿dónde está la novia?

Entre las damas de honor hay tanto insensatas como sabias, pero todas esperan que llegue el novio (v. 2-4). Según las antiguas costumbres nupciales, es probable que las damas de honor amigas de la novia, vigilando el regreso de su futuro esposo. Era una occasion de alegría y anhelo, en la que se esperaba el momento tan esperado en que el novio finalmente llegara.

Todas las jóvenes, tanto las necias como las prudentes, se quedan dormidas mientras esperan porque el novio se demora (v. 5). Esta demora se asocia a menudo con la demora del regreso de Cristo. Los primeros seguidores de Jesús habrían anhelado el día en que Cristo regresara en gloria y habrían esperado que estuviera cerca. Pero en esta espera, el descanso no está prohibido. No hay nada de necio en quedarse dormido, y aquí no se presenta como un error.

Finalmente, llega el momento emocionante: «¡Ya viene el novio! ¡Salgan a recibirlo!» (v. 6). Pero aquí es donde empiezan los problemas. Algunas de las damas de honor están preparadas con aceite de reserva para sus lámparas, pero las lámparas de las demás, que han estado encendidas mientras esperaban, están empezando a. Las que no tienen suficiente aceite piden ayuda, pero no hay suficiente para compartir (v. 7-9). 

La tensión va en aumento a medida que llega el novio, y las damas de honor prudentes se dirigen a la boda. Las insensatas, en cambio, salen en busca de aceite. Cuando finalmente llegan al banquete nupcial, las puertas ya están cerradas (v. 10). En el trágico desenlace del viaje de las damas de honor, el novio dice: «Les aseguro que no las conozco» (v. 12). Pero este no es el final de la parábola. La frase final, dirigida al oyente, dice: «Manténganse ustedes despiertos, porque no saben ni el día ni la hora» (v. 13).

Aquí hay una señal de que algo misterioso está por suceder: «Manténganse ustedes despiertos». Esta advertencia se ofrece al el final de la historia. Pero ninguna de las damas de honor de la historia se mantuvo despierta, y sin embargo, las afortunadas llegaron al banquete de bodas. En el v. 12 parece que las damas de honor insensatas son están siendo castigadas por no estar preparadas —por no haber guardado suficiente aceite cuando deberían haberlo saberlo mejor—; sin embargo, la advertencia le dice al oyente que no sabrá ni el día ni la hora. Es imposible saber cuándo vendrá el novio. ¿Qué significa entonces estar preparado para algo que es incognoscible? ¿Acaso las damas de honor prudentes simplemente tuvieron suerte?

Esta parábola puede resultarnos difícil de leer, porque sus desenlaces parecen tan injustos, tan duros. Y, sin embargo, tal vez las damas de honor nos distraigan de la novia. Ni las damas de honor insensatas ni las prudentes mostraron ninguna preocupación por la novia, a quien se supone que deben atender y guiar. ¿Qué sugiere su ausencia sobre el desarrollo del banquete?

Para cuando las últimas líneas narran el banquete de bodas, es evidente que el novio y la novia por fin se han casado. Nada puede impedir que se lleve a cabo esta unión llena de alegría.

Las palabras del novio en el versículo 12 nos dan una pista sobre nuestro papel en la celebración: prepararse para la boda es conocer al novio, y estar listos para su llegada nos lleva a estar presentes para disfrutar de la alegría de su gran banquete.

Preguntas para el debate |

  • ¿Con qué personaje de esta parábola te identificas? ¿Por qué? 
  • ¿Qué significa prepararse para el regreso de Cristo?
  • ¿Te sientes desafiado por esta parábola? Si es así, ¿por qué? Si no, ¿por qué? ¿Cómo lidias con los pasajes difíciles o incómodos de las Escrituras?
  • ¿Qué prácticas te ayudan a buscar la presencia de Cristo todos los días? ¿Qué te mantiene alerta ante su aparición entre nosotros?

La fe en la práctica |

Tómate un tiempo esta semana para leer todo el pasaje en el que se encuentra esta parábola (Mateo 24-25), utilizando la lectio divina o tu forma preferida de orar con las Escrituras. Reflexiona sobre las suposiciones que puedas tener acerca del regreso de Cristo e invita al Espíritu Santo a abrir tu corazón y tu mente. Medita sobre cómo te mantienes «despierto» en este tiempo mientras esperamos la venida de Cristo. ¿Qué preparativos estás haciendo para él y para la fiesta que se avecina?

Kelsey Aebi es postulante al sacerdocio en la Diócesis del Este de Tennessee y estudiante de la Maestría en Divinidad (M.Div.) en la Escuela de Teología de Sewanee, Tennessee. Como seminarista, a Kelsey le gusta especialmente el estudio de la Biblia hebrea y servir como sacristana en la Capilla de los Apóstoles. En su tiempo libre, disfruta leer fantasía y ciencia ficción, rezar el rosario y viajar con su cónyuge.