El 29 de diciembre, el hospital al Ahli, dependiente de la Diócesis Episcopal de Jerusalén, fue alcanzado por un misil israelí. El ataque causó más daños a las instalaciones del hospital, que ya operaban en condiciones extremadamente precarias, con escasez de combustible y medicamentos, y con personal médico que atendía a cientos de pacientes más de los que el hospital estaba diseñado para atender. Este ataque forma parte de un patrón de violencia documentada contra las instalaciones de atención médica y el personal médico en Gaza, incluido el hospital al Ahli, que ha sufrido múltiples evacuaciones, ataques aéreos y cierres durante los últimos 14 meses.
Los grupos de derechos humanos y la Organización Mundial de la Salud han condenado el ataque sistemático contra el sistema de atención médica de Gaza, incluido, más recientemente, el ataque al Kamal Adwan, uno de los últimos hospitales operativos en el norte de Gaza. La violencia implacable contra las poblaciones más vulnerables y quienes las atienden debe cesar.
Honramos a los médicos, enfermeras, conductores de ambulancias y a todo el personal médico que arriesga su vida cada día. Oramos pidiendo la misericordia de Dios para el pueblo de Gaza, que ha sido desplazado repetidamente y carece de acceso a alimentos, agua potable, saneamiento y atención médica.
Damos gracias por el ministerio de la Diócesis Episcopal de Jerusalén y por todas las organizaciones y personas que buscan llevar el consuelo de Dios a quienes sufren. Instamos a los episcopales a abogar por un alto el fuego, por el acceso total a la ayuda humanitaria, por la liberación inmediata de todos los palestinos detenidos injustamente y por el regreso seguro de los rehenes israelíes.
Oramos fervientemente por el fin del conflicto en Gaza y por la paz y la justicia en Israel y Palestina.





