Si Dios no fuera mi socorro, ya habitaría yo en el reino del silencio. Cuando decía « mi pie resbala », tu amor, Señor, fue mi sustento. En medio de mis ansiedades, tu consuelo me deleita. (Salmo 94:17-19)
Los invitamos a que se nos unan para compartir nuevas oraciones cada semana por aquellos que son vulnerables entre nosotros quienes enfrentan desafíos, temores y amenazas. Declararemos muchos de los perjuicios que se están fomentando a nuestro alrededor y reconoceremos lo que está siendo anulado, perdido y amenazado.
Únase a nosotros en oración y comparta estas oraciones con sus diócesis y parroquias.
Somos una iglesia unida en oración, proclamando la realidad frente a las mentiras, creando espacio para el dolor frente a la negación, y liberando espacio en nuestras almas para la esperanza. Nos reunimos para ser el cuerpo de Cristo ante los demás, llevando las cargas de los demás, y señalando la cruz al mundo y su poder redentor que ya está obrando a través de nuestro testimonio (incluso cuando puede que no se sienta así).
Estas oraciones no son un reemplazo de la acción; ofrecen la base y el espacio para discernir qué acciones cada uno de nosotros se siente obligado a tomar. Podemos sentirnos llamados a congregarnos o contactar a nuestros funcionarios electos, participar en la organización comunitaria, proveer servicios a los miembros de nuestras comunidades, o unirnos a protestas o actos de desobediencia civil.
Como iglesia, nuestra defensoría continúa, y los invitamos a unirse a nosotros. La Red Episcopal de Políticas Públicas cuenta con alertas semanales de acción, recursos, seminarios web y capacitaciones. Entérese más aquí.
Oraciones para la semana del 15 de agosto

Por el pueblo de Washington D.C.
Dios de paz y justicia, posa tu mirada compasiva sobre el pueblo de Washington, D.C. A medida que los cambios en la aplicación de la ley y el despliegue de las fuerzas federales toman efecto, muchos viven con miedo. Los más vulnerables, especialmente los inmigrantes y los desamparados, afrontan una incertidumbre más profunda. Derrama tu paz donde las tensiones sean altas, tu consuelo donde la ansiedad pesa mucho, y tu fortaleza sobre aquellos que trabajan por la dignidad y la seguridad de cada prójimo. Concede que todos los que habitan en la capital no solo estén protegidos del daño, sino que también se les dé lo que necesitan para florecer en comunidad. Pedimos esto a través de Jesucristo, nuestro refugio y nuestro defensor. Amén.
Por la Verdad y la Preservación de la Memoria
Dios de Sabiduría, Tú eres la fuente de toda verdad, y Tu enseñanza no se basa en el temor. Tú nos has dado la memoria como un fideicomiso santo para recordar tus obras poderosas, para guardar la verdad del pasado, y para transmitir la sabiduría a las generaciones venideras. Ante los ataques contra instituciones culturales como el Smithsonian, acudimos a Ti con miedo de que los poderes borren el pasado para distorsionar el presente. Fortalecernos para mantener un registro fiel, para transmitir lo que es verdadero, y para dar testimonio hasta que Tu reino venga en plenitud. A través de Jesucristo, el Alfa y el Omega. Amén.
Por los que acompañan a los migrantes
Dios de justicia y compasión, Tu Hijo caminó al lado de los vulnerables y se hizo uno con ellos, hasta la muerte. Te damos las gracias por quienes visitan los centros de detención, acompañando a los migrantes a las audiencias y ofreciendo presencia donde abundan el miedo y el aislamiento. Lamentamos las detenciones, el miedo y el dolor que marcan el viaje de tantos que buscan refugio. Acompaña a todos los que abogan por la dignidad y la justicia en nuestros sistemas de inmigración. Despierta en nosotros el valor de caminar al lado del extraño, como Cristo camina a nuestro lado. Que nunca olvidemos que, al dar la bienvenida al extraño, te damos la bienvenida a Ti. A través de Jesucristo, quien no conoció ningún hogar y aun así acogió a todos. Amén.
Por la Justicia y la Paz en Gaza
Dios de la reconciliación, lloramos por el asesinato de periodistas y de quienes buscan ayuda humanitaria en Gaza. Lamentamos el miedo causado por los planes de usurpar el control, planes que afligen a muchas naciones y agitan voces crecientes de resistencia en todo el mundo. Tu Hijo, Jesucristo, se levantó en autoridad para proclamar que los poderes de este mundo no tendrán la última palabra. Haznos los herederos de Su promesa y de Sus manos y pies sobre la Tierra hoy. Fortalécenos para trabajar por Tu reino donde los oprimidos sean liberados, donde la justicia caiga como un río poderoso, y donde las espadas sean convertidas en rejas de arado. Oramos en el nombre de Aquel que reina por el amor. Amén.





