Oraciones semanales por la política pública y el testimonio – 8 de agosto

Si Dios no fuera mi socorro, ya habitaría yo en el reino del silencio. Cuando decía « mi pie resbala », tu amor, Señor, fue mi sustento. En medio de mis ansiedades, tu consuelo me deleita. (Salmo 94:17-19)

Los invitamos a que se nos unan para compartir nuevas oraciones cada semana por aquellos que son vulnerables entre nosotros quienes enfrentan desafíos, temores y amenazas. Declararemos muchos de los perjuicios que se están fomentando a nuestro alrededor y reconoceremos lo que está siendo anulado, perdido y amenazado.

Únase a nosotros en oración y comparta estas oraciones con sus diócesis y parroquias.

Somos una iglesia unida en oración, proclamando la realidad frente a las mentiras, creando espacio para el dolor frente a la negación, y liberando espacio en nuestras almas para la esperanza. Nos reunimos para ser el cuerpo de Cristo ante los demás, llevando las cargas de los demás, y señalando la cruz al mundo y su poder redentor que ya está obrando a través de nuestro testimonio (incluso cuando puede que no se sienta así).

Estas oraciones no son un reemplazo de la acción; ofrecen la base y el espacio para discernir qué acciones cada uno de nosotros se siente obligado a tomar. Podemos sentirnos llamados a congregarnos o contactar a nuestros funcionarios electos, participar en la organización comunitaria, proveer servicios a los miembros de nuestras comunidades, o unirnos a protestas o actos de desobediencia civil.

Como iglesia, nuestra defensoría continúa, y los invitamos a unirse a nosotros.  La Red Episcopal de Políticas Públicas cuenta con alertas semanales de acción, recursos, seminarios web y capacitaciones. Entérese más aquí.

Oraciones para la semana del 8 de agosto

Haga clic en la imagen de arriba para descargar la versión PDF de las oraciones y utilizarlas como inserciones para boletines o distribuirlas.

Por el fin de la guerra en Ucrania

Dios de paz, cuya justicia se precipita como las aguas, clamamos por el fin de la guerra en Ucrania. Tú eres el autor de la vida y la seguridad. Mientras vislumbramos la posibilidad de un alto el fuego, ablanda los corazones de los líderes para que puedan acercarse a este cese al fuego con sinceridad y autenticidad. Dales valor para elegir la diplomacia en lugar de la destrucción, y sabiduría para buscar una paz justa y duradera. Mantente cerca de aquellos que sufren y fortalece a los que trabajan para poner fin a la violencia: Defensores, mediadores y pacificadores. Sostén a los cansados, escuda a los inocentes, y adelanta el día en que las espadas se conviertan en rejas de arado. Lo pedimos a través de Jesucristo, que reconcilia todas las cosas en el cielo y en la tierra. Amén. 

Por aquellos que sufren violencia por las armas nucleares

Dios de misericordia y justicia, recordamos ante Ti al pueblo de Hiroshima y Nagasaki, y a todos los que han sufrido la violencia de las armas nucleares. Resguarda bajo Tu tierno cuidado a los sobrevivientes que todavía llevan las heridas en cuerpo, mente y espíritu.  Acércate a sus descendientes, y a todas las comunidades dañadas por los ensayos de armas nucleares en todo el mundo. Concédeles consuelo, sanación y la dignidad de ser escuchados. Lamentamos las vidas perdidas, las tierras envenenadas, las generaciones marcadas por el miedo y el silencio. Perdónanos la arrogancia del poder y el pecado del olvido. Mueve en nosotros una santa reverencia por la vida, y una profunda determinación de buscar la paz arraigada en la justicia. Guía a los líderes de las naciones con sabiduría y moderación, para que nunca más volvamos a presenciar tal devastación sobre Tu creación. Lo pedimos a través de Jesucristo, el Príncipe de la Paz. Amén. 

Oración por los Primeros Pueblos de la Tierra
(por el Día Internacional de los Pueblos Indígenas del Mundo) 

Creador, cuyos muchos nombres se hablan en múltiples lenguas: Hiciste este mundo en belleza y equilibrio, enseñándonos cómo vivir en armonía con la Tierra y en relación correcta con toda la creación. Asentaste a los Primeros Pueblos en esta tierra y les diste lenguaje, ceremonia, parentesco y sabiduría. Venimos ante Ti reconociendo el daño de los pobladores, los colonizadores, las iglesias y los gobiernos. Proclamamos la verdad que el imperio cristiano trató de borrar las culturas indígenas; que su iglesia participó en internados, usurpó tierras y forzó la asimilación. Lamentamos el trauma que todavía resuena a través de generaciones. Nos arrepentimos de nuestra complicidad, pasada y presente; lao que se hizo y lo que quedó sin hacer. Y, sin embargo, los pueblos indígenas, a pesar de todo, se han aferrado al idioma, la ceremonia y la cultura. Creador, damos gracias por la sabiduría que ellos continúan compartiendo y por su testimonio continuo de resiliencia, sanación y fortaleza. Enséñanos a caminar con humildad. Ayúdanos a escuchar más de lo que hablamos, a seguir más de lo que guiamos, y a reparar lo que se ha roto; no solo con palabras, sino con nuestras vidas. Enséñanos a ser buenos parientes; aliados en la obra de la justicia; colaboradores en la obra de la sanación; y fieles mayordomos de la tierra que todos compartimos. Pedimos esto en nombre de Tu hijo Jesús, que vino no para dominar, sino para liberar. Amén

Por la sanación de la creación y el valor para cambiar

Dios Creador, la Tierra es Tuya, y nos has llamado a ser sus fieles mayordomos. Nuestra contaminación plástica en espiral es una de las muchas maneras en que no hemos cumplido con ese llamado. A medida que las naciones convergen para buscar un tratado que pueda frenar esta crisis, vislumbramos las agitaciones del arrepentimiento colectivo. Fortalece nuestra voluntad de cambio, individual y globalmente, y guíanos hacia soluciones que reflejen nuestro deber de cuidar de nuestro planeta compartido. La contaminación afecta a todos, pero elevamos especialmente a los más vulnerables ante su daño. Todo por Tu nombre. Amén.