Carta del Obispo Presidente Sean Rowe sobre la crisis en Gaza
Carta del Obispo Presidente Sean Rowe sobre la crisis en Gaza
Querido pueblo de Dios en la Iglesia Episcopal:
Ayer, el Arzobispo Hosam Naoum, de la diócesis episcopal de Jerusalén y Oriente Medio, pronunció un fuerte discurso ante el Sínodo anual de la Iglesia de Inglaterra en York sobre la situación en Gaza y Tierra Santa, en el cual habló de las terribles condiciones humanitarias que se han creado debido a la guerra en Gaza, como el bombardeo continuo de hospitales, la desesperada falta de suministros médicos y un sistema de distribución de alimentos que comparó con la novela distópica “Los juegos del hambre”.
En su discurso, el Arzobispo Hosam pidió nuestra ayuda, diciendo: “Ahí, donde la iglesia está herida y constreñida, necesitamos que el cuerpo más amplio de Cristo nos ayude, necesitamos ser una iglesia durante tiempos brutales y dañinos”.
Estas son algunas formas en que nosotros, en la Iglesia Episcopal, podemos responder a su llamado de ayuda:
Como cristianos comprometidos con la paz y la reconciliación, podemos acompañar a nuestros hermanos en Cristo de Tierra Santa mientras continúan su ministerio de presencia y resistencia en condiciones inhumanas. Nos unimos al llamado del Arzobispo Hosam para que el ejército israelí ponga fin a los bombardeos de hospitales y al asedio de Gaza, para que se restablezca la ayuda humanitaria a la población de Gaza bajo la supervisión de las Naciones Unidas y para que Israel y Hamas liberen a todas las personas injustamente detenidas y a los rehenes.
También podemos hacer un llamado para que Israel ponga fin a sus ataques contra civiles en Gaza. Lamento en particular la muerte del Dr. Ahmad Attallah Qandil, cirujano del Hospital Al Ahli de la Diócesis de Jerusalén, quien fue asesinado en un ataque con drones cuando iba saliendo del hospital después de terminar su turno el pasado viernes. Él es uno de cientos de trabajadores médicos que han sido detenidos, encarcelados o asesinados en Gaza durante esta guerra.
Las condiciones en Cisjordania también se están deteriorando, y nos unimos al Consejo de Patriarcas y Jefes de Iglesias de Jerusalén al expresar nuestro dolor e indignación por el reciente ataque a Taybeh, la última aldea totalmente cristiana de Cisjordania. Un grupo de colonos israelíes extremistas destruyeron cosechas y olivares, dañaron edificios históricos y sistemas de abastecimiento de agua, e intentaron incendiar el antiguo cementerio bizantino y la iglesia de San Jorge, que data del siglo V.
El Arzobispo Hosam y la diócesis de Jerusalén se han comprometido no solo a ofrecer la esperanza cristiana en medio de la desesperanza actual, sino también a crear condiciones que propicien una paz duradera entre los pueblos israelí y palestino. Como las políticas estadounidenses desempeñan un papel importante en este conflicto, los episcopales de Estados Unidos tenemos una particular responsabilidad de apoyar esta labor y abogar ante nuestro gobierno para que apoye un cese permanente del fuego y una solución que proporcione una paz justa y duradera. Sobre todo, debemos condenar de la manera más enérgica posible cualquier propuesta estadounidense o israelí de limpieza étnica o de expulsión de palestinos de Gaza o Cisjordania.
Nuestra Oficina de Relaciones Gubernamentales nos ayuda a hacer que se escuche nuestra voz en Washington, D.C. y a garantizar que podamos hablar como cristianos guiados no por ningún partido político, sino por el amor redentor de Cristo resucitado. En el sitio web de la iglesia encontrará más información y herramientas para la defensa.
Mientras oramos por la paz en Jerusalén, también podemos apoyar a la Diócesis de Jerusalén en la continuación de su ministerio de desarrollo de la paz y la reconciliación, y en la preparación para reconstruir sus ministerios después de la guerra. Como he hecho en varias ocasiones, les invito a unirse a mí al hacer una generosa donación a la Ofrenda de Viernes Santo o a los Amigos Americanos de la Diócesis de Jerusalén; estas organizaciones proporcionan fondos que se necesitan con urgencia para los ministerios de la Diócesis de Jerusalén y Oriente Medio.
En su discurso, el Arzobispo Hosam, quien es originario de la ciudad israelí de Nazaret, nos invitó a unirnos a su Iglesia para cumplir la profecía de Isaías que Jesús proclamó en la sinagoga de esa ciudad:
El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para anunciar buenas nuevas a los pobres. Me ha enviado para proclamar libertad a los cautivos y vista a los ciegos, para poner en libertad a los oprimidos y para proclamar el año agradable del Señor (Lucas 4:18-19).
Espero que respondamos a este llamado apoyando al pueblo de Dios en Tierra Santa.
Rvdmo. Sean Rowe Obispo Presidente La Iglesia Episcopal
La Iglesia Episcopal 815 Segunda Avenida Nueva York, NY