Los diputados aprueban quitar la bandera confederada

July 1, 2015



El Muy Rdo. Gary Hall, dean de la Catedral Nacional de Washington, ha prometido remover el vitral de la catedral en que aparece la bandera confederada.

El Muy Rdo. Gary Hall, dean de la Catedral Nacional de Washington, ha prometido remover el vitral de la catedral en que aparece la bandera confederada.

[Episcopal News Service – Salt Lake City] La Cámara de Diputados aprobó el 29 de junio en una abrumadora votación de viva voz la Resolución D044, que “insta enérgicamente a todas las personas, así como a instituciones públicas, gubernamentales y religiosas, a discontinuar el despliegue de la bandera de batalla confederada”.

Los diputados se suman a un creciente número de personas en organizaciones religiosas y seculares que han pedido la discontinuación de la bandera, entre ellos el presidente de EE.UU. Barack Obama.

Obama pidió la remoción de la bandera mientras hacía el panegírico del Rdo. Clementa Pinckney, uno de los nueve afroamericanos asesinados durante un estudio bíblico en Charleston, Carolina del Sur, por un autotitulado supremacista blanco.

En las últimas semanas, el Muy Rdo. Gary Hall, deán de la Catedral Nacional de Washington, también ha prometido eliminar las imágenes de la Confederación de la catedral, sede oficial del Obispo Primado.

La diputada Betsy Baumgarten, de Misisipí, instó a la cámara a apoyar la medida, haciendo notar que los símbolos “ayudan a formar nuestra creencia y nuestra permanente interpretación de Dios y del mundo. Seguir permitiendo que la bandera confederada tenga un lugar en nuestras iglesias dice algo acerca de la Iglesia episcopal”.

La bandera del estado de Misisipí incorpora la bandera de batalla confederada en su diseño, en tanto la del estado de Georgia es una modificación de la bandera confederada de las “estrellas y las barras”. La Catedral Nacional despliega las banderas de todos los estados en su nave.

Si bien reconociendo que el símbolo es para algunos un signo de su herencia, “para muchos más ha sido y sigue siendo un símbolo de esclavitud, de injusticia y violencia racial —y ahora más que nunca un signo del movimiento supremacista blanco. La bandera de batalla confederada no tiene ningún lugar en una Iglesia que llama a todas las personas bautizadas a respetar la dignidad de todo ser humano”.

La resolución dio un paso más allá al desafiarnos “a salir de nuestras iglesias y entablar una conversación con nuestras instituciones públicas y de gobierno acerca de que ese exótico símbolo de odio tenga algún lugar en nuestra actual vida cívica” dijo ella cuando presentó la media a la cámara.

Varios otros diputados, entre ellos la Rda. Susan Haynes, de Indiana Norte, y la Rda. Canóniga Victoria Heard, de Dallas, también exhortaron a la aprobación.

Recientemente, el Muy Rdo. Anthony P. Clark, deán de la iglesia catedral de San Lucas [Cathedral Church of St. Luke] en Orlando, Florida, dijo en un comunicado que, después de retirar las banderas para limpiarlas él no devolvería la bandera confederada al ámbito de la catedral, según el Rdo. Jabriel Ballentine.

“Si la Iglesia ha de ser una como se supone que sea, luego este es un tema que causa división”, dijo Ballentine, de 34 años, rector de la iglesia de San Juan el Bautista [St. John the Baptist Church] en Orlando. “¿Cómo podemos ser auténticos a menos que hagamos todo lo que podemos por desarraigarla de entre nosotros?

“Si un grupo dice que no se siente obligado por la oración de los fieles, cuando decimos que todos somos uno, ¿qué estamos realmente diciendo?”.

Baumgarten dijo que la remoción de la bandera “es sólo un paso en el comienzo de la difícil conversación que debemos tener sobre el racismo, y acerca de la aceptación de la diversidad en el desmantelamiento de instituciones que rebajan a algunos mientras ensalzan a otros.

“Muestra que la Iglesia Episcopal está en sintonía con la conversación que está teniendo lugar en la esfera nacional ahora mismo”, añadió Baumgarten.

“Como diputación de Misisipí, sentimos la necesidad de hablar de este tema. Pero no es sólo un asunto nuestro. Llamamos a toda la Iglesia como pueblo de Dios a unirse con nosotros para retirar este símbolo de odio y opresión y trabajar para llevar la igualdad a todas las personas”.

— La Rda. Pat McCaughan es corresponsal de Episcopal News Service y parte del equipo de ENS que está reportando sobre la 78a. Convención General. Traducción de Vicente Echerri.